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Comunidad

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La comunidad cristiana es sagrada, depositaria de la verdad y de los dones de Dios. Quizás deberíamos cultivar la doble relación -Iglesia y Cristo- tenerla más presente en nuestra sensibilidad, así nuestra actitud para con los demás sería más humilde, más generosa, como la que quería Pablo de Timoteo.

Cierta dosis de responsabilidad

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Todos, en las comunidades a las que pertenecemos, tenemos alguna misión que comporta una cierta responsabilidad. Todos podemos «examinarnos» hoy de esa lista, que nos presenta Pablo. La madurez personal, el equilibrio, el buen corazón, la fidelidad a los nuestros, el control de nosotros mismos, la honradez y la ejemplaridad. Conviene una evaluación sincera y a la vez, exigente, el Señor espera de nosotros lo mejor que llevamos dentro.

Rezo por ti

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Lo que nos sale más espontáneo es rezar por nosotros, ya en la oración de Laudes invocamos a Dios ofreciéndole nuestro día y pidiéndole que nos ayude. Pero también hay momentos en que rezamos por los demás, por el mundo, por la Iglesia. Es una actitud fundamental de la fe cristiana, somos universales en nuestra oración. Somos pueblo sacerdotal, por nuestro bautismo y una de las mejores cosas que podemos hacer es rezar ante Dios por los demás. Nos hace bien pensar y rezar a Dios por los demás. Así el trabajo que realicemos luego en favor de la paz, la justicia y el bien común quedará iluminado por el amor de Dios, y no sólo por nuestras buenas intenciones, comprometiéndonos de algún modo en aquello y con aquellos por quienes pedimos. La oración pide de nosotros alzar las manos al Señor con un corazón reconciliado, con una mirada a la historia desde la perspectiva del plan salvador de D...

Si nos sintiéramos perdonados

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Cambiaría tanto nuestra actitud con los demás si recordáramos con humildad que Cristo ha venido a salvarnos a nosotros, en primer lugar. Creo que tendemos demasiado  a no incluirnos en el término "pecadores" y hoy, la palabra, nos recuerda somos los primeros. Podría hoy ser un buen ejercicio, en nuestra relación con nosotros mismos u con los demás, repetir en nuestro interior: "se compadeció de mí"', "en mí, el primero, mostró Cristo toda su misericordia". Ese es el único modo de vivir al estilo de Cristo, con humildad de hermanos. ¡ Feliz fin de semana!