Una utopía que se abre camino
El evangelio de hoy nos presenta a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¿Pero qué es exactamente el «pecado del mundo»? ¿solo la suma de los pecados de todos los hombres? Evidentemente, también mis pecados forman parte del pecado del mundo. Mucho se ha escrito sobre ello. Pero hoy, en la Jornada del emigrante y el refugiado pensaba si no sirve esta expresión para indicar la cerrazón, el repliegue, el encierro en lo propio con el consiguiente rechazo de lo universal, ante la situación que atraviesa el mundo en este momento. Una parte del mundo que cierra puertas, fronteras, posibilidades a personas que sufren. Gobiernos que no buscan soluciones al problema migratorio dejando a las mafias campo ancho, atrincherados en intereses particularistas, en posición de privilegio, suficiencia y presunción. Y nosotros, ¿dónde situarnos? ¿por dónde empezar? Siempre tenemos falsas s...