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Mostrando las entradas etiquetadas como Adviento

El cuidado

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El evangelio de hoy nos invita a adoptar una actitud activa en nuestra vida: ayudar a los demás a que se encuentren con Jesús. Son muchos los que, a veces sin saberlo, están buscando la curación y, que, tal vez, ya no esperan nada en esta vida. O porque creen tenerlo ya todo, en su autosuficiencia. O porque están desengañados. E l cuidado se nos presenta como una constante de la misión de Jesús y como una característica central del Reino.   Si nos prestáramos a ayudar, a dedicar tiempo... quizá ese salir de nuestro horario y de nuestra comodidad, facilite el encuentro de otros con Cristo, y sea ayuda para entender el Adviento como un acontecimiento nuevo cada vez que lo celebramos. Si también nosotros, como Jesús, que se sintió movido por el poder del Señor a curar, ayudamos a los demás y les atendemos, les echamos una mano, y si es el caso les perdonamos, contribuiremos a que éste sea para ellos un tiempo de esperanza y de fiesta. Cada Eucaristía es Adviento, si somos capaces de b...

Adviento, un pregón de confianza

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Siempre me conmueve la fe del centurión. Una fe que dejó admirado al mismo Jesús: «En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe» (Mt 8,6). Una fe grande y, a la vez, humilde y sencilla, expresada en unas palabras que la liturgia pone cada día en nuestros labios antes de recibir la Comunión. Aquel hombre, un gentil, sufre por la enfermedad de un criado a quien estima de verdad. Ante la impotencia de no ser capaz de ayudarlo, reacciona con humildad y fe: va en busca de Jesús y con sinceridad le expone lo que siente su corazón. Vuelca en Jesús lo que le quita paz sin imponer la solución. Este centurión puede ayudarnos hoy en el camino de nuestro Adviento con las dos actitudes que contemplamos: - tener el deseo de que Jesús se haga presente en mi vida de la manera que Él desee, - ser consciente de la propia pequeñez ante su Presencia y asombrarme de que a pesar de mi pequeñez Jesús elija amarme.. Adviento es un pregón de confianza. Dios nos quiere salvar a todos, sea ...

No tengo tiempo

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¿No lo notáis?-Ruah Comienza hoy un nuevo año litúrgico, donde nos acompañará el evangelio de Marcos.. En este primer domingo nos recuerda una invitación de Jesús a mantener una esperanza despierta y vigilante. Quizá en este tiempo donde nos consume la prisa es un aviso de gran actualidad. A veces nos agobia la obsesión por disfrutar del presente dejándonos engañar por su "resplandor", miramos el futuro con cierto temor y solemos vivir distraídos sin prestar una profunda atención a lo que sucede alrededor.  Solemos decir muy a menudo "no tengo tiempo", el ritmo de la vida diaria se nos torna a veces frenético. La liturgia nos recuerda hoy que Dios nos da su tiempo, que Dios tiene tiempo para nosotros, Él ha entrado en nuestra historia "con su palabra y obras de salvación para abrirla a lo eterno, para convertirla en historia de alianza. El tiempo en sí mismo es un signo fundamental del amor de Dios: un don que el hombre puede valorar, como cualquier otra cosa, ...

De forma inesperada

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En medio de la espera del Adviento nos encontramos una pareja que desea un hijo que no llega. ¡Cuántas situaciones en nuestra vida en las que pedimos con ilusión algo al Señor, y parece no escucharnos! ¡Ese proyecto importante que no llega a hacerse realidad! A veces dudamos, como Zacarías. Pero tal vez es el momento de confiar en el Señor, de un hágase como el de María. De dejar que el Señor sea el que guíe de verdad nuestra vida. Dios responde de formas inesperadas, muchas veces no comprendemos sus planes. Pero más allá de eso, lo importante es el amor, la ternura y lo que Él cree mejor para mí.

Reordenando

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Dios viene a nacer entre nosotros, y con ello hace sagrado todo lo humano. La Navidad trae un nuevo orden, no solo a nivel exterior, sino también interior. Dios se hace lugar en mi corazón y reordena todas mis opciones, mi modo de vida. Él entra en mi mundo y lo transforma. Jesús, Enmanuel, Dios-con-nosotros.  Dios cercano es el nombre elegido. Jesús, Enmanuel, pronuncia mi nombre esta Navidad.

La sonrisa de Dios

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Parece que en nuestro mundo no hay muchas razones para la alegría. No podemos el mal presente en el mundo, que asume tantas formas ofensivas y crueles. Y mucho menos olvidar el sufrimiento de tanta gente, las tragedias, las violencias, las injusticias... Pero hay un motivo para estar alegres que no podemos perder de vista , y es fundamental: el Señor no nos ha abandonado. Al contrario, se abre paso entre tanta miseria, para traer una alegre noticia a todos los que, de un modo u otro, sufrimos. El Bautista, reconoce honestamente quién es, y desde su realidad deja actuar a Dios en su vida. Y es que no nos acabamos de enterar que la acción de Dios se desarrolla siempre en lo oculto y en lo pequeño. Este tercer domingo de Adviento nos sitúa ante una realidad que nos tiene que llenar de alegría en medio de la dificultad, del dolor, del a veces sinsentido en el que nos movemos, que el Niño ante el que nos postraremos en unos días sabe a qué...

Dios con nosotros

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Jesús es criticado por unos y otros. Por comer y beber con ellos, por compartir su vida. Por ser capaz de alegrarse con quien se alegra y sufrir con el que sufre. Por ser capaz de compartir sus mismos sentimientos. Así es Dios, el Dios con nosotros, el Dios amigo de todos. Un Dios que me espera en mis noches oscuras y en mis días claros. Un Dios que me invita a a arriesgarme a vivir igual, a pesar de las críticas.

Una inyección de confianza

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Hay etapas en nuestra vida en que nos vemos necesitados de una «inyección de confianza». Basta mirar alrededor y observar que en muchos rostros se ha apagado la luz de la esperanza, que hay mucha gente que camina abatida o está a punto de desesperar. Todavía hoy muchos esperan una palabra de consuelo: «Consolad, consolad a mi pueblo...» .  Recordemos que, como Iglesia, somos depositarios de palabras del consuelo. Y muchos de nosotros las necesitamos urgentemente. En este tiempo de Adviento saquémoslas del cajón y démosle la posibilidad de curar alguna herida.

Rastreando tu paso

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Qué necesario es volver, una y otra vez, sobre esas ocasiones que son motivo de alegría. También a Jesús le conmueve reconocer la acción de Dios y rastrear su paso. Agradece y se llena de alegría porque son los sencillos los que descubren los modos de Dios y son capaces de reconocerlo y recibirlo. Jesús nos invita a ser capaces de reconocerle en el momento presente, en lo cotidiano, en lo sencillo, pero que está lleno de amor del Padre. Reconoce hoy todo aquello bueno que tienes en la vida...y agradece...

Basta su Palabra

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La oración es acercarse con sencillez y sinceridad a Jesús. Comencemos el Adviento con las palabras del centurión: Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Son palabras de humildad, de confianza. Él me escucha, me conoce, sabe cómo soy. Basta su Palabra para recomenzar.

Ponte en camino

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Durante el Adviento hemos escuchado la voz de Juan invitándonos también a la conversión, a volvernos hacia ese Dios que viene a salvarnos, y a dejarnos salvar por él. Nos ha invitado también a la vigilancia, a no vivir dormidos, sino a mirar al futuro con la mirada de Dios, y a mantener el oído atento a su Palabra. Cada Adviento nos pone en camino a encontrarnos con el Dios que siempre viene y quiere habitar nuestra vida. La Navidad es inminente, pidamos al Señor, ser capaces de anunciar esta Buena Noticia entre los conocidos y amigos, para que todos se llenen de alegría interior. Pidámosle también vivir una Navidad, según su corazón, donde sea auténtica la reconciliación entre los padres y los hijos, entre los hermanos, entre los vecinos, entre los miembros de la comunidad.

María, maestra de la espera

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Al acercarnos a las lecturas de hoy, podemos aprender algo muy importante de Ana y de María, a alabar a Dios, con alegría agradecida, desde las circunstancias concretas de nuestras  vidas. El canto de María es canto de alegría de los humildes, de todos los que necesitan y esperan del Señor la liberación de cualquier tipo de opresión. María es maestra de la espera del Adviento, y de la alegría de la Navidad, y lo es también de una oración humilde, agradecida y confiada a Dios. Ella nos enseña a vivir la Navidad con la convicción de que Dios está presente y actúa en nuestra historia, que no nos deja solos. Hagamos nuestras las palabras de María y con ella alabemos a Quien también ha hecho en nosotros maravillas.

Poema de amor antes de Navidad

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Queda muy poco para la Navidad y la liturgia de hoy nos trae un anuncio de felicidad en forma de poesía. Son los poetas los que mejor han expresado el amor a lo largo de los siglos, y cómo no habría de expresar también un poema, el amor y el gran regalo que supone descubrirse amado,.esperado y deseado por ti. No hay verso más hermoso que el de reconocerse buscado por todos los caminos ;en tu confusión, tus sombras, en esa sensación de sentirte tantas veces perdido, sin rumbo. No hay rima más perfecta que la de creer que hay Alguien que se alegra de que existas, que te busca y que no se cansa hasta encontrarse contigo, y que te encuentra maravilloso así como eres, así como estás. Y la voz del poeta te levanta con ternura, porque sólo él conoce hasta el último rincón de tu vida, y sabe lo que te paraliza. Y su mirada te embellece, porque en sus ojos aprendes a ver que te pide ser para otros lo que él es para...

Recibirte sin miedo

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Confiados a tu voluntad

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Adviento, tiempo de cercanía

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Cada Adviento que vivimos pone en cuestión nuestras seguridades, nuestro estilo de vida. Cada Adviento despierta algo nuevo en nosotros e invita a cambiar alguna actitud poco evangélica. Hoy me detenía en la primera lectura que nos ofrece la liturgia de hoy. Para Dios no hay extranjeros. Pensaba en mi realidad cotidiana, rodeada de personas de múltiples nacionalidades y en la de los miles de personas que se desplazan por causa de la guerra, el hambre...buscando un futuro mejor. Él no hace acepción de personas. ¿Y nosotros? Si Dios prepara de nuevo, en esta Navidad, la manifestación de su amor para todos me preguntaba si es así de universal también mi amor y mi acogida, al menos a los que me tocan de cerca.  Si fuéramos lámparas de luz por nuestro testimonio de apertura y esperanza: entonces seria un Adviento auténtico para nosotros y para los demás. Si nuestra acogida al extranjero, al niño, al pobre, al ...

Adviento , tiempo de volver al primer amor

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Cada Adviento se repite la invitación de Dios a volver más decididamente a su amor dispuestos a abandonar todo aquello que nos distrae y nos aleja de Él. Necesitamos esa llamada. Porque todos, como le pasó al pueblo de Israel, hemos olvidado o hemos fallado en nuestra fidelidad a Dios. Las lecturas de hoy nos interpelan en lo más nuclear, en nuestro amor y fidelidad a Dios. Nuestra relación con Él puede pasar por altibajos. Y el Adviento, y la próxima Navidad, es una ocasión para revisar nuestra vida y volver al amor primero. Pidamos al Señor, por intercesión de María, nuestra Madre, que nos conceda la gracia de vivir realmente unidos a Él, de tal forma que, de acuerdo a nuestra experiencia personal de fe en Cristo, podamos anunciarlo como verdaderos testigos suyos.

Adviento, tiempo de compromiso

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Son muchos los que hoy siguen buscando, los que se preguntan consciente o inconscientemente, la misma pregunta que se hizoJuaan: «¿eres tú o esperamos a otro?, Y es que todos ansiamos la felicidad, el pleno sentido de nuestra  vida, y nos preguntamos de dónde vendrá ¿de la Iglesia, de las ideologías, de las instituciones, de las religiones orientales, de las sectas, de las múltiples formas de evasión que nos ofrece la sociedad de consumo? Sólo cabría una respuesta válida, que los demás deberían conocer por nuestras obras. Y es que una comunidad cristiana sólo es evangelizadora puede ser evangelizadora si sana, si atiende al que llega, si infunde infunde paz y esperanza, si libera, si se muestra llena de misericordia, siguiendo el ejemplo de su Maestro. Juan el Bautista ayudó a otros reconocer a Jesús, ¿somos también nosotros de precursores a nuestro alrededor? En la Eucaristía, a...

Adviento, tiempo de humildad

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Las lecturas de hoy son una buena llamada a la autocrítica sincera en esta tercera semana de Adviento . Ante la oferta de salvación por parte de Dios, ¿dónde me veo reflejado? ¿soy de los "autosuficientes", que ponen su confianza en sí mismos; de los "buenos»" que no necesitan la salvación? ¿o soy de ese pueblo pobre y humilde, de ese resto de Israel del que habla Sofonías, ese que acogió el mensaje del Bautista? Tal vez hoy, en intimidad con el Señor, podríamos preguntarnos si llevamos a la práctica lo que rezamos y creemos. No sólo si prometemos, sino si cumplimos; no sólo si cuidamos la "apariencia", sino si nuestras obras corresponden a nuestras palabras, y nacen de un corazón que está en sintonía con el de Cristo. Empezamos la misa con un acto de humildad y de confianza, porque en verdad somos débiles y pecadores. Sólo el humilde pide perdón y salvación. Pidamos al...

Adviento, tiempo de reconocer

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Las lecturas de hoy me interpelan especialmente. Balaán anunció la futura venida del Mesías. El Bautista lo señaló ya como presente. Jesús, vino hace dos mil años y, como Resucitado, sigue presente entre nosotros. Y me surge la pregunta: ¿le estoy  acogiendo de verdad  en este Adviento y me dispongo a celebrar la Navidad en su profundo significado? Muchas veces me sorprendo admirando la actuación de Dios en el pasado, pero, ¿estoy  dispuesta  a saberle reconocer también en el presente? Su presencia en nuestra historia no nos viene siempre a través de personas importantes y solemnes. A veces de quien  menos nos lo podíamos esperar se nos da ejemplo de vivencia auténtica del Evangelio. Siguen siendo muchos los profetas que Dios nos envía para que entendamos sus intenciones de salvación. La voz de Dios nos puede venir de las direcciones más inesperadas si sabemos estar atentos. ¿Qué tapa nuestros oídos para impedirnos escuchar  lo que Dios nos está querien...