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Rezo por ti

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Lo que nos sale más espontáneo es rezar por nosotros, ya en la oración de Laudes invocamos a Dios ofreciéndole nuestro día y pidiéndole que nos ayude. Pero también hay momentos en que rezamos por los demás, por el mundo, por la Iglesia. Es una actitud fundamental de la fe cristiana, somos universales en nuestra oración. Somos pueblo sacerdotal, por nuestro bautismo y una de las mejores cosas que podemos hacer es rezar ante Dios por los demás. Nos hace bien pensar y rezar a Dios por los demás. Así el trabajo que realicemos luego en favor de la paz, la justicia y el bien común quedará iluminado por el amor de Dios, y no sólo por nuestras buenas intenciones, comprometiéndonos de algún modo en aquello y con aquellos por quienes pedimos. La oración pide de nosotros alzar las manos al Señor con un corazón reconciliado, con una mirada a la historia desde la perspectiva del plan salvador de D...

Por ti

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Se nos presenta en este día el diálogo entrañable entre Dios y Moisés,en el que éste intercede por su pueblo, recordando a Dios que,a pesar de su infidelidad, Israel es su pueblo; su amistad con los grandes patriarcas. Jesús, en el Evangelio, echa en cara a sus enemigos él no querer ver lo evidente, pero ellos siguen sin estar dispuestos a aceptar su testimonio. Podemos sentirnos interpelados en cuanto a nuestra oración de intercesión por los hermanos. Pidamos al Señor hacerlo siempre con convicción y amor por ellos, porque nos preocupa su bien y el del mundo en que vivimos. Jesús camina hacia su Pascua a pesar de la creciente oposición a su alrededor. Nosotros seguimos a quien se entrega hasta el final por toda la humanidad,a pesar de nuestras debilidades. Pidamos a María que nos ayude a profundizar​ en su seguimiento y a imitarle en su entrega.

A nuestro favor

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Jesús, no necesita ofrecer sacrificios cada día, ni ofrecerles por sus propios pecados, ni ofrecer sacrificios de animales como hacían los sacerdotes del Templo. En el salmo de hoy escuchamos:  «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, no pides sacrificio expiatorio: entonces yo digo, aquí estoy para hacer tu voluntad». Por eso, «Jesús puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor». Eso es Jesús para nosotros, un Sacerdote santo, que vive y está siempre intercediendo por nosotros. Un Sacerdote que en cada misa actualiza para nosotros su entrega de la Cruz y nos hace entrar en esa misma dinámica, invitándonos a ofrecer a Dios nuestra vida. Un Sacerdote que en el sacramento de la Reconciliación nos comunica su victoria contra el pecado. Que en la oración litúrgica nos une a su alabanza al Padre y a su súplica por es...