Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Sacrificios

Te ama sin condiciones

Imagen
La voz de Juan anuncia a Jesús como el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Ya no hacen falta sacrificios en el templo para ganar el favor de Dios. En Jesús se confirma que Dios ama sin condiciones, sin pedir nada a cambio.  Juan anuncia la llegada de un Dios liberador, que quita el pecado del mundo. Jesús es la prueba de que Dios es ternura y misericordia para cada uno de nosotros, y que podemos vivir del Espíritu, dejándonos llenar por ese viento de Dios que nos fortalece, nos alienta y sostiene. Ayúdanos a mirar nuestra vida y el mundo con ternura y compasión.

Ofrece

Imagen
El Eclesiástico nos plantea hoy el deseado equilibrio entre las dos dimensiones en la vida de todo creyente, la liturgia y la caridad. Enumera diversas clases de sacrificios: los de comunión, los de flor de harina, los de alabanza, los de expiación. Recomienda que se hagan las ofrendas que recomienda la ley: «no te presentes a Dios con las manos vacías», «el sacrificio del justo es aceptado» por Dios. Estas ofrendas son de gran valor si se hacen de buen grado: «Honra al Señor con generosidad ... cuando ofreces, pon buena cara». Dios no se dejará ganar en generosidad: «El Señor sabe pagar y te dará siete veces más». Pero a la vez afirma que lo principal no son los sacrificios rituales,  sino la ofrenda total del creyente. A Dios le agradan los ritos externos si a la vez tenemos una actitud de acción de gracias, compartimos lo que somos y tenemos damos limosna y nos apartamos del mal y la inju...

Aquí estoy

Imagen
El Salmo 39 describe la actitud de Jesús desde su encarnación: «Tú no quieres sacrificios ni holocaustos, pero me has dado un cuerpo: aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad». Es una de los salmos que mejor le retratan. Por la entrega de Jesús «todos quedamos santificados». Nosotros deberíamos distinguir entre estas dos clases de sacrificios: ofrecer a Dios «algo», es distinto de ofrecernos nosotros mismos. En cada celebración de la Eucaristía tenemos la oportunidad de unir al sacrificio único y definitivo de Jesús, la pequeña ofrenda de nuestra vida,  nuestros esfuerzos, nuestros éxitos y fracasos, el dolor que a veces nos hace sufrir. En definitiva, es lo que Él vino a enseñarnos, a entregar nuestra vida en unión con la suya al Padre, por amor y por la salvación del mundo. El sacrificio externo y ritual tiene sentido si va unido al personal y existencial. Pidamo...