El veneno de la desconfianza
Al principio todo fue bueno, hasta que llegó el pecado y todo cambió. En el texto que nos presenta la liturgia de este día se nos narra la tentación de la serpiente, la caída primero de Eva y luego de Adán, y el cambio inmediato: se sintieron desnudos, empezaron a tener miedo de Dios y se escondieron en su presencia. Adán y Eva, seducidos por la idea de «ser como Dios en el conocimiento del bien y del mal», faltaron a la voluntad expresa de Dios. Dejaron que la serpiente sembrara en ellos el veneno de la desconfianza. En este relato está representado y condensado todo el mal que hay en nuestra existencia, la tendencia al orgullo y a la autosuficiencia. El pecado original lo tenemos todos dentro. Es el que rompe la armonía prevista y querida por Dios en todos los ámbitos, entre Dios y los hombres, entre las personas, entre el hombre y la naturaleza. Pero tengamos confianza, porque, «Donde abundó el pecado, sobreabu...