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Mostrando las entradas etiquetadas como Conversión

El encuentro

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El encuentro es el lugar donde se gestan los grandes cambios, como vemos hoy en Zaqueo. Un encuentro implica algo más que estar al lado de una persona, es más que un simple intercambio de palabras o miradas. Supone un cierto grado de apertura al otro que permite que el interior sea transformado de algún modo.  Zaqueo es ejemplo de aquel que permite que su interior sea transformado por la gracia en el encuentro y comenzar un nuevo proyecto de vida, y, probablemente, a pesar de quienes a su alrededor juzgaron que debía purgar sus pecados de otra manera. El encuentro lleva siempre un cierto grado de asombro, y hace que miremos a nuestro interior, descubriendo allí la belleza, la bondad y la verdad de quién es Jesús.  Quizá el lugar privilegiado para el encuentro con Jesús sea la Eucaristía, donde Jesús nos acoge en el momento y en las condiciones en las que nos encontramos y nos sumerge en su vida para ayudarnos a conocernos mejor y conocerle mejor a Él. " Recibamos a Cristo en l...

Algo nuevo late en todo lo que pasa

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Leyendo a Isaías constato la cantidad de cosas que no entiendo, que se me escapan... pero a la vez la certeza de que no nos abandonas, que no te olvidas, que estás cerca...  Todo un Dios nos cuida, nos quiere incluso allí en nuestros más oscuros recovecos y nos ofrece un futuro cargado de amor, de alegría, de esperanza. No un futuro a largo plazo, sino una promesa hecha realidad aquí y ahora.  Algo nuevo late en todo lo que pasa, porque Él está y permanece, y se ofrece. Y junto a El todo es posible.

Vivir sin ti

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Dios se manifiesta en la vida de cada uno de muy diversas formas. Si queremos reconocerle es necesario que nos acerquemos a él  siendo conscientes de nuestra pequeñez y con profundo respeto, si no seremos incapaces de encontrarlo. Los que se acercan a preguntar a Jesús en  el pasaje del Evangelio de hoy, no le traen un interrogante vanal. Ante las desgracias que suceden a nuestro alrededor solemos ser muy rápidos en concluir que el mal es una especie de castigo divino. Jesús presenta la imagen verdadera de Dios, un Dios bueno que no puede querer el mal, y nos advierte que no debemos pensar que lo malo que le sucede a alguien sea efecto de las culpas personales de quien las sufre. Jesús sitúa a sus  oyentes en la perspectiva de la conversión. Las desgracias, lo negativo que nos ocurre no deben crear en nosotros la necesidad de buscar culpables, mas bien deben ser una ocasión para fortalecer en nosotros el deseo de cambiar de vida, de librarnos de la autosuficien...

Y tú, ¿por qué luchas?

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Qué a gusto nos sentimos muchas veces cuando nos vemos en algún puesto importante, da igual en qué ámbito. Parece que nos entra el " gusanillo" de querer seguir escalando, sentirnos admirados, queridos... quizá  envidiados... Y Tú, con tu incomparable capacidad para sorprender, nos hablas de subir, pero a  Jerusalén, camino de la incomprensión y de la cruz. Queremos sentirnos capaces de sentarnos  a tu derecha o a tu izquierda, nos arrogamos esos puestos de privilegio, sin darnos cuenta que estamos pasando por encima de los demás. Y Tú, nos das ejemplo de acariciar enfermos, restaurar vidas rotas, abrazar heridas, lavar pies que se sienten indignos, dando cabida a todos. Nos dejamos la piel pretendiendo controlar, alcanzar prestigio, autosuficiencia... Y Tú nos hablas de servicio, de entrega, de dejarnos en tus manos, cómo Tú te dejaste en las del Padre. Y, en nuestro interior, se produce la constante lucha entre la ambición y la humildad, el pode...

Amar sin límite de duda

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Jonás, es enviado a Nínive para anunciar la conversión. Quizá, como él, a veces pueda sentirme sobrepasada por la tarea que el Señor pone en mis manos u otras, me resista a creer que en aquello que me provoca dolor o desconcierto, Él quiera hacerse presente o me sienta incapaz de acoger la invitación de salir al encuentro de aquellos a quienes siento lejos o me han herido. Jonás anuncia una palabra de conversión, un reorientar la vida hacia el Señor, volverse hacia su amor. Los ninivitas acogen ese movimiento. Tal vez el Señor, en esta Cuaresma, me está invitando a dejar que su palabra ponga en movimiento esas partes de mí que están replegadas, que aún me resisto a exponer ante su mirada. Acoger hoy tu palabra supone un salto a ir más allá de toda duda que impide un encuentro con tu amor compasivo, que siempre espera mi regreso, así como estoy en cada momento.Que pueda dejar que tu amor entrañable me mueva a amar sin límite de duda.

Quién más, quién menos

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El profeta Joel nos invita hoy a la conversión, a volver a Dios. Quien más quien menos, todos somos débiles y pecadores, no hace falta que seamos grandes criminales. También podemos convertirnos a Dios desde nuestras pequeñas mediocridades y perezas. Hoy podría sonar una sencilla invitación a la vigilancia y al cambio de vida, a través del ejemplo de las personas que nos rodean, o de la palabra y, si tenemos visión de fe, de los acontecimientos de la historia, agradables o no. Estemos atentos.

Una transformación a nivel del corazón

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Dichosos... Primera palabra del sermón de la montaña. Y es que la felicidad es el proyecto del Padre para cada uno de nosotros... Nuestro corazón no anhela ni aspira a otra cosa. Los pobres... Los no violentos... Los afligidos... Los que tienen hambre y sed de justicia... Los misericordiosos... Los sinceros y limpios de corazón... Los que trabajan por la paz... Los perseguidos... El Señor pone la felicidad más allá de facilidades baratas, no propone alegrías fáciles. La felicidad para el Señor es la del hombre que lucha, que no se deja abatir. Es ahí donde reconocemos que no nos agrada la pobreza, que huimos de la dificultad, del dolor... Y si vamos un poco más allá, reconocemos que no somos limpios, misericordiosos o pacíficos. Pero Tú nos muestras la línea a seguir para no perdernos, para alcanzar la verdadera felicidad. «Porque suyo es el Reino de los cielos. .. Heredarán la tierra... Serán consolados... Serán saciados... Alcanzarán misericordia... Verán a Dios... S...

Un fino instinto en nuestro hacer

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Es de admirar la creatividad de Pablo en su anuncio del Reino. Hoy podríamos preguntarnos si cultivamos ese fino instinto de Pablo en nuestro lenguaje, en nuestro uso de los medios de comunicación, en nuestro dialogo. Podríamos preguntarnos también si nos esforzamos lo suficiente por buscar puntos de partida comunes, que acerquen y hagan posible un posterior anuncio del mensaje de Jesús. Jesús nos dio el gran regalo del Espíritu Santo, no sólo como defensor, sino también como Maestro. El Espíritu sigue animando, guiando, iluminando. «Se inscribe en nuestro corazón y se convierte en nosotros en principio de valoración en las opciones y de guía en las acciones cotidianas; se convierte en principio de vida. En efecto, es del interior de nosotros mismos de donde nacen nuestras acciones: es precisamente el corazón lo que debe convertirse a Dios, y el Espíritu Santo lo transforma si nosotros nos abrimos a Él.»(Papa Francisco) Pidamos al Señor que estemos siempre abiertos a la acción...

Una palabra tuya

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Desde hoy hasta Pascua, leemos al evangelista Juan, que nos pone como modelo de lucha contra el mal, el camino de Jesús. El profeta anuncia, en la primera lectura, la vuelta del destierro, donde todo será alegría y felicidad. Dios quiere la felicidad del hombre y de la sociedad, su equilibrio y armonía, como los creó. Jesús, en Caná, cura al hijo de un funcionario real de Cafarnaún, un extranjero con mayor fe que los judíos. Jesús camina hacia la muerte y la resurrección y va comunicando a otros la salud, la vida, la alegría. Es Dios quien toma la iniciativa una vez más, quién desea que esta Pascua sea una verdadera primavera para nosotros. Jesús quiere salvarnos y liberarnos de toda tristeza y esclavitud, y perdonarnos todas nuestras faltas. Si tenemos fe. Cada vez que nos acercarnos a la mesa eucarística decimos siempre una breve oración llena de humildad y confianza: «no soy digno de que ent...

Sin esconder su condición

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La experiencia personal del profeta Oseas -su mujer le fue infiel- le sirve para describir la infidelidad del pueblo de Israel para con Dios, el esposo siempre fiel. Y, a través de ella,nos invita a la conversión. No una conversión basada en el interés o para evitar el castigo, sino una verdadera conversión de las actitudes interiores. En el Evangelio, la parábola bien conocida del publicano y el fariseo, Jesús no está comparando a un pecador con un justo, sino a un pecador humilde con un justo satisfecho de sí mismo, que cumple pero no ama. El publicano, se presenta en humildad ante el Señor, sin esconder su condición, es atendido. La llamada de Oseas se dirige también hoy a nosotros, supone una invitación a organizar nuestra vida según Dios, a poner el acento en las actitudes interiores, sobre todo en la misericordia hacia los demás, que en un cumplimiento vacío de sentido. Dejemos actuar al Señor ...

Toda la ley se resume en un verbo: amar

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Hoy se nos habla de la conversión. El profeta Oseas nos presenta primero una oración humilde del pueblo, prometiendo su vuelta a Dios. Su pecado principal había sido la idolatría. Después, la respuesta de Dios acogiendo de nuevo a su pueblo. Ante la pregunta de un letrado, Jesús responde de modo claro cuál es el principal mandamiento: «amarás al Señor tu Dios... amarás a tu prójimo como a ti mismo: no hay mandamiento mayor que estos». No se pueden separar. Toda la ley se resume en un verbo: amar. Amar a Dios. Amar a los demás. Cabría preguntarse hoy cuál puede ser para nosotros la tentación de la idolatría, con qué "Asiria" solemos pactar, en quién ponemos nuestra confianza,y a pesar de quedar defraudados por absolutizarlos, no escarmentados. Preguntémonos cuáles son los ídolos que nos hacen olvidar a Dios. Jesús nos recuerda que lo principal es el amor. Él ...

Una excusa para no escuchar

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Brota una queja de Dios, por medio del profeta, contra su pueblo Israel porque no cumple la alianza: «no escucharon, caminaban según sus ideas, me daban la espalda». En el Evangelio encontramos una excusa, a la que Jesús responde con gran sentido común, de los que no quieren escuchar ni reconocer lo evidente, que con Jesús ha llegado el Reino prometido, que Él es el Mesías esperado. En ambos casos la respuesta de Dios va dirigida hacia el pueblo elegido, hacia los suyos, que no quieren ver la luz. Y nosotros, los suyos, ¿tendremos que sentirnos aludidos? Esta Cuaresma ,¿estamos escuchando de verdad su Palabra? Pidamos a María que nos ayude a no ser sordos a lo que el Señor nos está queriendo decir a cada uno en esta Cuaresma.

Sin pedir cuentas

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La primera lectura nos propone hoy una oración penitencial llena de confianza en la bondad de Dios: "no nos desampares, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia... ". Una invitación a pedir perdón a Dios que Jesús lleva más allá, saber perdonar a los demás, siempre En nuestro camino hacia la Pascua nos hace bien reconocernos pecadores, expresarlo con nuestra oración, como Azarías, acogiéndonos a la bondad y misericordia del Señor. Pero no olvidemos la segunda parte, ese perdón a los que nos han hecho daño. Para pedir perdón a Dios, tenemos que ponernos en sintonía con la actitud de un Dios que es misericordia. Cuaresma es tiempo de perdón en todos los sentidos. Es tiempo de reconciliación con Dios y con los demás. Sin pedir cuentas. Imitando al Dios - Amor que perdona nuestras culpas y nos hace vivir como perdonados.

Un canto a la misericordia

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Miqueas nos ofrece en esta mañana una oración humilde y llena de confianza en Dios. El salmo 102 es un hermoso canto a la misericordia de Dios. Un salmo que invita a la oración personal, desde nuestra propia historia a ese Dios que cada día nos llama a volvernos más a Él. El evangelio nos introduce en una parábola bien conocida, pero que siempre nos interpela. Los tres personajes son conocidos, ¿con cuál me identifico? El padre, aunque no entiende y le duele, respeta la decisión del hijo. Ante el fracaso de éste, le acoge. Podríamos tomarnos el pulso a nuestra capacidad de acogida, al margen de confianza que damos al que vuelve después de mucho tiempo, si pasamos "factura" de sus fallos a los demás. En resumen, ¿nos va caracterizando la misericordia en nuestro trato? El hijo pequeño se desvía en un momento del camino que Dios tenía pensado para él. Ante esta realidad ¿me identifico o...

El estilo de Dios, sacar bien del mal

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Las lecturas de hoy nos presentan de un modo bastante explícito el destino de cruz y muerte que espera a Jesús al final de su camino. La historia de José expresa las infidelidades de Israel, pero sobre todo el estilo que tiene Dios de sacar bien del mal. La historia de José se repite en Jesús. La esclavitud de José fue providencial para los tiempos de hambre que vivió su pueblo. La muerte de Jesús es camino para la Vida. Hoy se nos invita especialmente a dirigir la mirada a la Cruz. Jesús, perseguido y vendido por unas monedas por uno de los suyos, objeto de la envidia de los dirigentes religiosos de su tiempo, es llevado a la muerte. Su camino culmina en la entrega total de su vida. También hay un aviso, la esterilidad y la infidelidad. Con la mirada puesta en la entrega total de Jesús, decidamonos a trabajar con empeño en la viña del Reino y busquemos dar buenos frutos para El.

Contraste de colores

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Con un expresivo contraste de colores,la palabra pone ante nosotros hoy que por grandes que sean nuestros pecados, si nos convertimos, quedarán perdonados. Jesús, en el evangelio, desenmascara con fuerza la hipocresía de los fariseos, que hablan pero no cumplen. Jesús quiere en los suyos la actitud contraria: «el primero entre vosotros será vuestro servidor». Como él mismo, que no vino a ser servido sino a servir y dar la vida por los demás. La hipocresía se puede colar en nuestra vida casi sin darnos cuenta. Quizá se nos llena la boca hablando a los demás del camino del bien, y luego corremos el peligro de que nuestra conducta esté muy lejos de lo que decimos. Quizá,a veces, hasta somos exigentes con las personas que acompañamos en su camino de fe en la catequesis, en la comunidad parroquial o en nuestra propia familia. Pongamos hoy a la luz del Señor si nuestras palabras y nuestras obras se corresponden...

Un programa concreto y progresivo

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Empezamos la segunda semana de Cuaresma. Daniel,en una hermosa oración, reconoce la culpa del pueblo de Dios, que ha hecho oídos sordos a la voz de los profetas. Reconoce emocionado la fidelidad y bondad de Dios. Del reconocimiento de sabernos pescadores y pedir perdón, pasamos a la invitación de Jesús, que siempre va más allá, de saber perdonar nosotros a los demás. El modelo que nos propone es el mismo Dios y el programa, concreto y progresivo: «sed compasivos... no juzguéis... no condenéis... perdonad... dad». Reconocer nuestra fragilidad es el punto de partida indispensable para la conversión. La palabra nos invita a mirar nuestra historia,ver la bondad de Dios en ella y a volvernos a Él, seguros de que Dios, como un padre misericordioso, nos acogerá. El siguiente paso, el que nos propone Jesús: ser compasivos y perdonar a los demás como Dios es compasivo y nos perdona a nosotros. Hoy será...

Da tú el primer paso

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Ezequiel personaliza hoy claramente tanto el pecado como la conversión y nos invita a pensar en que cada uno es responsable de sus propias actuaciones: no vale echar la culpa a la sociedad o a los otros. Por parte de Dios una cosa es clara: lo suyo no es castigar y estar espiando nuestra falta, Él sólo quiere que todos se conviertan de sus caminos y vivan, y está siempre dispuesto a acoger al que vuelve a él. Jesús nos propone que nuestra santidad sea más perfecta que la de los fariseos y letrados, ir más allá de apariencias y superficialidades. Nos invita a la conversión de las actitudes interiores, además de los hechos exteriores: los juicios, las intenciones, las envidias y rencores. «Ve primero a reconciliarte con tu hermano». No esperes a que venga él: da tú el primer paso. Cuaresma no sólo es reconciliarse con Dios, sino también con quien tenemos al lado. Pidamos a María que nos ense...

El signo del amor

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Jonás aparece en la Cuaresma no precisamente como modelo de creyente ni de profeta. Nínive era una ciudad pecadora y Jonás teme el fracaso en su misión. Además, se enfada ante la misericordia de un Dios que no va a castigar a los ninivitas. Los habitantes de Nínive hicieron caso a la primera a la voz del profeta Jonás y se convirtieron. Jesús se queja de sus contemporáneos porque no han sabido reconocer en él al enviado de Dios. Nosotros escuchamos la palabra de uno mucho más sabio que Salomón y mucho más profeta que Jonás, ¿la acogemos en nuestra vida? ¿Nos sentimos invitados a la conversión a la que nos llama la Cuaresma de este año? La palabra de Dios nos señala caminos concretos: un poco más de control de nosotros mismos (ayuno), mayor apertura a Dios (oración) y al prójimo (caridad). ¿Hemos buscado ya el nuestro? Pidamos al Señor que nos haga comprender cada...

En la encrucijada del camino

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En el discurso que Moisés dirige a su pueblo, plantea una alternativa ante una encrucijada en el camino. Si siguen la voluntad de Dios, van hacia la vida; si se dejan arrastrar por las tentaciones y adoran a dioses extraños, están eligiendo la muerte. El camino que nos propone Jesús es también una alternativa y es el mismo que él va a seguir. Un camino que lleva a la salvación, y que no deja de ser paradójico: el que quiera «salvar su vida» ya sabe qué tiene que hacer, «que se niegue a si mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo». Si alguien se distrae por el camino con otras apetencias, «se pierde y se perjudica a sí mismo». «El que quiera salvar su vida, la perderá. El que pierda su vida por mi causa, la salvará». La Cuaresma es tiempo de opciones. Nos invita a revisar nuestra dirección en la vida. En el camino de la Pascua, es bueno preguntarse si me estoy conf...