Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Limitaciones

Nuestra necesaria limitación

Imagen
Si te preguntasen de forma directa como a Juan, ¿tú quién eres? ¿qué dices de ti mismo? , ¿qué responderías?  Juan responde comparando su vida con la de Jesús. Tal vez hoy podamos poner en referencia nuestra vida con la de Jesús y preguntarnos quién somos. ¿Soy quien sigue a Jesús, quien le busca, o quien colabora con su reino? Juan admite con humildad no ser digno de desatar la correa de las sandalias de Jesús, es consciente de sus limitaciones. Pero ese reconocimiento no le impide entregar su vida al proyecto del Reino. Jesús no nos necesita perfectos. Nos llamas igualmente, te fías, cuentas con nosotros. Juan no busca ser el centro, que las miradas se fijen en él, convertirse en líder. Él sabe que el Mesías es Otro, que viene detrás. Suma sus fuerzas a algo más grande. Se hace parte inmerecida, pero necesaria del Reino. Aquí tienes, Jesús, nuestras manos, todas nuestras energías, para ser  voz que clama en el desierto, en las calles , hoy y siempre.

Eucaristía, una constante y fiel actitud del corazón

Imagen
El misterio del hombre, su grandeza conviviendo con su debilidad. Un recipiente de escaso valor lleno de la mayor de las riquezas, el mismo Dios. Los adversarios de Pablo lo llaman «pobre hombre», a él no le importa confesar su debilidad; así se hace patente que todo lo que realiza viene de Dios. Señor, Tú que tanto me conoces, ayúdame a aceptarme pobre y limitada, para que sea tu gloria la que resplandezca en mi debilidad. Este texto describe la vida de Pablo como apóstol, «Atribulados en todo... pero no abatidos... Perplejos... pero no desesperados... Perseguidos... pero no abandonados... Derribados... pero no aniquilados...» Y uno se pregunta por qué el Señor permite tanto sufrimiento a sus amigos, a los más fieles. En Pablo no hay queja, es un hombre completamente entregado, enamorado, un hombre de las «Bienaventuranzas». En mis momentos de prueba, Señor, permíteme permanecer junto a Ti para no...