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Pequeño y grande

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Juan, pequeño y grande a la vez, porque reconoce en Jesús el cumplimiento de la promesa. En Jesús, Dios reina. Y su reino es un reino de humildad, pobreza y de radicalidad en el amor. Es el reino de los pequeños, de los que se donan, de los que generan a su paso amor gratuito. Y que por ello sufren violencia. El reino de los que perdonan, abrazan y siguen poniendo la otra mejilla. María, mujer de Adviento, enséñanos a amar desbordándonos con el que más sufre. Madre, en tus manos un día más, presentamos a nuestros hermanos que sufren persecución a causa de su fe en tu Hijo.

Pequeñas esperas

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Nuestra vida se teje de pequeñas esperas. En ellas vamos creciendo, madurando, aprendiendo a amar. Es importante nuestra actitud, cómo nos situamos ante los acontecimientos que requieren de nosotros una paciente espera. En el evangelio , Jesús nos muestra dos maneras de situarnos. Una, indiferente hacia lo que les ocurre a los otros. Sólo miro mi pequeño mundo. La otra, atenta, cercana a las vidas de los demás. Sólo vivimos una vez. Jesús nos invita a vivir despiertos, agradecidos y generosos por tanto bien recibido. P idamos a María que nos enseñe a poner en juego todo lo que somos, a no retenerlo ni malgastarlo, ni dañar con ello.

Ella creyó que nadie la veía

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La mujer que nos presenta el evangelio de hoy dio todo lo que tenía y, lo hizo con humildad y amor. Un gesto que mereció la alabanza de Jesús y ha llegado hasta nosotros. Podríamos preguntarnos si nosotros damos de lo que nos sobra o de lo que necesitamos. Si ahondamos un poco más, si lo hacemos gratuitamente o "pasando factura ". Si ponemos lo que somos en juego o nos reservamos por algún tipo de interés. Jesús se nos ha dado totalmente: se ha entregado por todos, y se nos sigue ofreciendo como alimento en la Eucaristía. ¿Podremos reservarnos nosotros en la entrega de cada día ? Pidamos al Señor saber dar sin que badie se de cuenta, ni esperando aplausos, sólo para que Él lo.vea sonría.

Sin pasar factura

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Un desconcertante consejo de Jesús en el evangelio de hoy : "no invites a tus amigas ni a los vecinos ricos". Si lo hacemos así, es que estamos buscando en el fondo que ellos nos correspondan. Si seguimos el criterio de Jesús, invitando "a pobres, lisiados, cojos y ciegos", estas personas no podrán pagarnos, el que nos premiará será Dios, "cuando resuciten los justos". No hay nada más opuesto a nuestros criterios espontáneos y a las directrices de este mundo. Cuando hacemos un favor a alguien , sería bueno que pensáramos por un momento en nuestras intenciones profundas: ¿lo hacemos por amor a Dios y por amor a la persona en sí misma, o bien buscamos que nos pueda corresponder. Pidamos a María que nos enseñe a dejar atrás el, "te doy para que me des" y tomemos ejemplo del amor desinteresado, sin pasar factura por el bien que hacemos, de su Hijo.