Una fe y un amor
Terminado el discurso de la cena, el Evangelio nos sitúa hoy a orillas del lago de Genesaret. Escuchamos el diálogo después de la pesca milagrosa y el encuentro de Jesús con los suyos, que tiene como protagonista a Pedro. Jesús le rehabilita delante de todos: «apacienta mis corderos... apacienta mis ovejas». A partir de aquí, Pedro dará testimonio de Jesús ante el pueblo y ante los tribunales, en la cárcel y con su martirio en Roma. La Pascua está llegando a su fin, muchas veces hemos sido débiles, también hemos callado por miedo o vergüenza, y no hemos sabido dar testimonio de Jesús. Aprovechemos el día para reafirmar nuestra fe y nuestro amor, y para pedirle que nuestro testimonio no sólo sea de palabras, sino también de obras: un seguimiento más fiel. También a nosotros nos dice el Señor: «sígueme». Él cuenta con nuestra debilidad , no tengamos miedo de decirle «Señor, tú sabes que te amo».