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La grandeza del amor que no se rinde

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La lógica de Dios siempre supera nuestra forma de mirar. Hoy cuesta ver su grandeza en este cuerpo tan herido. Contemplamos a quien ha sido despreciado, rechazado, traicionado, abandonado, ahí, en lo más frágil. Contemplamos al Dios hecho hombre que nos muestra la grandeza de un amor que no se rinde. Si supiéramos mirar... Quizás entenderíamos que el Padre no necesitaba que fueras triturado por nuestros crímenes. Solo que plantas cara al mal, al pecado del mundo, negándote a entrar en su lógica. Ese es tu camino y el nuestro. Dejarte alzar en la cruz y decir no. Ese es el camino para alcanzar la libertad.

Sentir la cruz

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La Pasión de Cristo nos sitúa frente al sufrimiento humano,  pero también ante un amor que todo lo fecunda. La cruz me habla de esperanza, de un futuro para esta tierra herida. Contemplar la cruz, sentirla, dejarme tocar por ella. Permanecer y tener el valor de no volver el rostro, de no huir.  Contemplar y saber que tu cruz me da vida y solo ante ella soy verdaderamente yo misma.

Lo más querido

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Contemplamos hoy el momento cumbre de la vida de Abraham. Dios le pide el sacrificio de lo más amado, su hijo. En nuestra vida también aparecen situaciones de sufrimiento, injustas, en las que parece que Dios nos pide lo único que nos queda, lo más querido. Abraham se fio de Dios y siempre obtuvo un bien mayor en su vida, porque Dios sólo quiere la felicidad de sus hijos, aunque tengamos que movernos muchas veces en el terreno del misterio. Ayúdanos, Señor, a vivir nuestros momentos de prueba en espíritu de fe y de confianza. Tú que no quisiste ahorrarte el sacrificio de tu único Hijo en la cruz, enseñándonos que no hay mayor amor que dar la vida por aquellos a quienes se ama, enséñanos a transformar los momentos de dolor en testimonio de amor.

Yo soy

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En el desierto abundan las serpientes, todo un peligro para el pueblo de Israel, peregrino en él. Una plaga mortal fue interpretada como castigo de Dios por los pecados del pueblo. Mirar a una serpiente mandada levantar por Moisés podía entenderse como un reconocimiento del propio pecado,un volver al Señor e invocar su ayuda. No salva mágicamente, sino por la fe, lo que el salmo de hoy nos invita a decir: «Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti, no me escondas tu rostro el día de la desgracia». El NT  interpreta la serpiente como figura de Cristo en la Cruz; él nos cura y nos salva, cuando le miramos, especialmente cuando es elevado en la cruz en su Pascua. Estamos ante el tema central del evangelio de Juan: ¿quién es Jesús? El mismo responde: «yo soy de allá arriba... yo no soy de este mundo... cuando levantéis al Hijo del Hombre sabréis que yo soy». Los que crean en ...