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Mostrando las entradas etiquetadas como Corintios

Bajo tu mirada

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Pablo, denigrado por no pedir a los corintios nada para su subsistencia, se defiende. Si ha actuado así, ha sido «a causa del amor celoso que os tengo, que es el mismo amor de Dios por vosotros» Dios ama apasionadamente a la humanidad, a cada uno de nosotros. Escucha hoy en silencio estas palabras. Eres amado por Cristo. El amor desinteresado que Pablo siente por sus hermanos tiene a Cristo como fiador y testigo. Dios lo sabe. Señor, yo también quiero vivir bajo tu mirada, tener esa seguridad que proviene de saberse conocido por Ti.

El amor es como una siembra

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El amor es como una siembra, no se sabe cómo será la cosecha o si la habrá. Lo nuestro es sembrar sin calcular y con una característica especial: la alegría. Señor, te agrada la alegría, que amemos con alegría. Ayúdame a hacer de mi vida una «eucaristía» , una acción de gracias porque me llenas de todo lo que necesito. Señor, que nunca tenga miedo a dar, porque Tú me has colmado plenamente para que pueda volcar tu amor en los demás. Esa es la mejor acción de gracias que puedo ofrecerte,  poner al servicio de los demás los dones que me has dado.

Pobre como Tú

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Pablo alude a una colecta que está realizando en favor de la comunidad de Jerusalén. El amor fraterno no queda en las nubes, se concreta. Pablo anima a los corintios a participar usando un argumento teológico, doctrinal. No hay mejor razón que la imitación de Jesucristo. Para Pablo, la moral del cristiano es reproducir los acciones de Cristo. Compartiendo, haciéndose pobre voluntariamente se continúa lo que hizo Jesús, se prolonga su encarnación. Contempla a «Jesús pobre», habiendo sido rico...las humillaciones, los desprecios, las incomprensiones y su obediencia a la condición humana, sin dejar de ser Dios. Se hizo pobre «por nosotros», «para enriquecernos». Dame el valor y la espontánea alegría de participar de tu pobreza, Señor

Más allá de las apariencias

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No sé si alguna vez te has parado a pensar que la gracia que te da el Señor pueda resultar vana. Pablo era feliz considerándose un cooperador del Señor. Cuando pienso en mi tarea de hoy ¿la considero como un «trabajo contigo», Señor? Quizá hoy para mí es tiempo oportuno para poner ante el Señor los signos de mi fidelidad a Él. Pablo nos ofrece los suyos. «Tenidos por impostores, siendo veraces... Como desconocidos aunque bien conocidos.. Tenidos por muertos, estando vivos... Castigados, pero no condenados a muerte... Como tristes, pero siempre alegres... Como pobres, aunque enriquecemos a muchos... Como los que nada tienen, aunque todo lo poseemos» Poderoso contraste entre el aspecto exterior y la realidad interior. Cuando todo parece perdido brota la confianza en lo hondo de sí mismo «estamos vivos... estamos siempre alegres... lo poseemos todo...». Aquí está el sentido del dolor, del suf...

Eucaristía, una constante y fiel actitud del corazón

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El misterio del hombre, su grandeza conviviendo con su debilidad. Un recipiente de escaso valor lleno de la mayor de las riquezas, el mismo Dios. Los adversarios de Pablo lo llaman «pobre hombre», a él no le importa confesar su debilidad; así se hace patente que todo lo que realiza viene de Dios. Señor, Tú que tanto me conoces, ayúdame a aceptarme pobre y limitada, para que sea tu gloria la que resplandezca en mi debilidad. Este texto describe la vida de Pablo como apóstol, «Atribulados en todo... pero no abatidos... Perplejos... pero no desesperados... Perseguidos... pero no abandonados... Derribados... pero no aniquilados...» Y uno se pregunta por qué el Señor permite tanto sufrimiento a sus amigos, a los más fieles. En Pablo no hay queja, es un hombre completamente entregado, enamorado, un hombre de las «Bienaventuranzas». En mis momentos de prueba, Señor, permíteme permanecer junto a Ti para no...