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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuaresma

Memoria

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En la vida no siempre seguimos el camino que Dios nos señala, se hace necesario que nos tomemos un tiempo para frenar, y pedir luz para ver lo que hay en nuestra vida de engaño y fuerza para retomar el camino.   Nos puede ayudar la primera lectura que nos ofrece la liturgia de hoy, escuchar la voz dolorida de un Dios que ha hecho todo lo posible para que su pueblo descubra aquello que le conducirá a la vida y contemplar la actitud de quienes se engañan a sí mismos y abandonan su proyecto vital.    Quizá nos movemos con cierta frecuencia entre lo que prometemos y lo que vivimos, experimentando aquella fragilidad que vivió Israel en el desierto. Y quizá a nuestro lado aparece alguien, que como Moisés con el pueblo de Dios, intercede por ti y te recuerda la mirada misericordiosa y compasiva con la que Dios te contempla y desea tu bien. O puede que seas tú mismo quien ejerza ese papel con otros, y te toque recordar a alguien que la Palabra de Dios sobre su vida n...

El instante de un encuentro

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¿Quieres curarte?...Una pregunta sugerente en un lugar donde el dolor parece invadirlo todo. En aquella piscina, donde a nadie le gustaría estar, resuena una pregunta ante la que un hombre paralizado durante muchos años recobra el vigor perdido. Y es que, Jesús, se ha detenido junto a él y allí donde parecía existir solo sufrimiento y desesperanza ha surgido de nuevo la dignidad humana. En muchos de nuestros ambientes también reina la desesperanza, la angustia, el no ver salida a muchas situaciones. Nuestros ojos pasan ante muchos soportales, esquinas de calles, cajeros "ocupados" en la noche, cartones en bancos, en rincones de cualquier plaza... Jesús sigue queriendo llegar,  poner la mirada, permanecer, conversar...y allí donde hay alguien que se siente nada, derramar su novedad, quitar el lastre de "camillas inservibles", compañeras de dolor y soledad; liberar de ataduras que mantienen la vida paralizada y el corazón insensible. Muchos años de os...

Algo nuevo late en todo lo que pasa

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Leyendo a Isaías constato la cantidad de cosas que no entiendo, que se me escapan... pero a la vez la certeza de que no nos abandonas, que no te olvidas, que estás cerca...  Todo un Dios nos cuida, nos quiere incluso allí en nuestros más oscuros recovecos y nos ofrece un futuro cargado de amor, de alegría, de esperanza. No un futuro a largo plazo, sino una promesa hecha realidad aquí y ahora.  Algo nuevo late en todo lo que pasa, porque Él está y permanece, y se ofrece. Y junto a El todo es posible.

Vivir sin ti

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Dios se manifiesta en la vida de cada uno de muy diversas formas. Si queremos reconocerle es necesario que nos acerquemos a él  siendo conscientes de nuestra pequeñez y con profundo respeto, si no seremos incapaces de encontrarlo. Los que se acercan a preguntar a Jesús en  el pasaje del Evangelio de hoy, no le traen un interrogante vanal. Ante las desgracias que suceden a nuestro alrededor solemos ser muy rápidos en concluir que el mal es una especie de castigo divino. Jesús presenta la imagen verdadera de Dios, un Dios bueno que no puede querer el mal, y nos advierte que no debemos pensar que lo malo que le sucede a alguien sea efecto de las culpas personales de quien las sufre. Jesús sitúa a sus  oyentes en la perspectiva de la conversión. Las desgracias, lo negativo que nos ocurre no deben crear en nosotros la necesidad de buscar culpables, mas bien deben ser una ocasión para fortalecer en nosotros el deseo de cambiar de vida, de librarnos de la autosuficien...

La sorpresa del perdón

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Si en algún momento nos preguntáramos la reacción de Dios ante nuestro pecado, una muestra la  tenemos en la parábola del hijo pródigo. Después de contemplar este pasaje  no nos puede quedar duda de que nuestro Padre está siempre dispuesto a perdonar, a esperar que volvamos a casa después de habernos ido con afán de suficiencia, exigiendo, o cuando después de años a su servicio nos hacemos por fin conscientes de que lo suyo es lo nuestro y hemos vivido como criados sin disfrutar del ser hijos. Él siempre ha estado y estará esperando a la puerta. Y es que así es nuestro Dios, con Él no es necesario llamar a la puerta. Sale corriendo, no para reprochar nada, sino para cubrirnos de abrazos y besos. Esa es la sorpresa del perdón. Un Dios que ve, se conmueve, que casi no te deja "soltar" el discurso que traías preparado, porque El ya sabe. Si acaso nos seguimos preguntando contemplemos a este Padre que te acoge, te  perdona, te ama y lo celebra contigo.

Como en tiempo de José

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Como en tiempo de José, sigue existiendo la envidia, la incomprensión y el odio. Por desgracia, seguimos arrebatando a muchos de nuestros hermanos su esperanza, su alegría...su dignidad. Como en tiempo de José, siguen existiendo personas que sueñan con un futuro mejor, y luchan por crear nuevas posibilidades para ello.  Pero, como en tiempo de José, esos soñadores estorban por la belleza de la novedad que generan a su alrededor. Como en tiempo de José sigue habiendo pozos vacíos donde pretendemos encerrar a  quienes ya no les queda más que la propia vida.  Como en tiempo de José pocas monedas bastan para crear expectativas de una vida mejor en el primer mundo jugándose la vida en una patera o para manipular a un indefenso o para prostituir a una niña… Como en tiempo de José, aun quedan personas que interceden por  los otros... Como en tiempo de José sigue habiendo padres que aman a sus hijos, e hijos que aman a sus padres. Y nosot...

Y tú, ¿por qué luchas?

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Qué a gusto nos sentimos muchas veces cuando nos vemos en algún puesto importante, da igual en qué ámbito. Parece que nos entra el " gusanillo" de querer seguir escalando, sentirnos admirados, queridos... quizá  envidiados... Y Tú, con tu incomparable capacidad para sorprender, nos hablas de subir, pero a  Jerusalén, camino de la incomprensión y de la cruz. Queremos sentirnos capaces de sentarnos  a tu derecha o a tu izquierda, nos arrogamos esos puestos de privilegio, sin darnos cuenta que estamos pasando por encima de los demás. Y Tú, nos das ejemplo de acariciar enfermos, restaurar vidas rotas, abrazar heridas, lavar pies que se sienten indignos, dando cabida a todos. Nos dejamos la piel pretendiendo controlar, alcanzar prestigio, autosuficiencia... Y Tú nos hablas de servicio, de entrega, de dejarnos en tus manos, cómo Tú te dejaste en las del Padre. Y, en nuestro interior, se produce la constante lucha entre la ambición y la humildad, el pode...

Vivir a la escucha

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Hay un importante paso previo a la acción, vivir a la escucha.  Muchas veces en nuestra relación con Dios creemos que lo importante es actuar, especialmente en este tiempo de Cuaresma...ayuno, limosna, abstinencia... creemos que lo de Dios tiene que ver con actuar, con hacer. Y nos sumergimos en activismo sin descanso, sin dejar espacio a la Palabra... Hablamos más, escuchamos menos... Intervenimos mas, acogemos, menos...   Jesús hizo una parada para escuchar una voz, una voz que le recordaba cual era su identidad: Tú eres mi hijo, el escogido. También hoy la voz del Padre me invita a vivir como hija.  Frente a tantas voces que pretenden frenarte, palabras que hieren y que nos dicen que valemos poco, dejemonos llenar por esa voz, Tu eres mi hijo. Cuaresma es tiempo de hacer un alto y ponernos a la escucha de un Dios que nos invita a vivirnos como únicos. Dejemos que su voz  acampe en lo más íntimo de nosotros y nos renueve.

Amar sin límite de duda

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Jonás, es enviado a Nínive para anunciar la conversión. Quizá, como él, a veces pueda sentirme sobrepasada por la tarea que el Señor pone en mis manos u otras, me resista a creer que en aquello que me provoca dolor o desconcierto, Él quiera hacerse presente o me sienta incapaz de acoger la invitación de salir al encuentro de aquellos a quienes siento lejos o me han herido. Jonás anuncia una palabra de conversión, un reorientar la vida hacia el Señor, volverse hacia su amor. Los ninivitas acogen ese movimiento. Tal vez el Señor, en esta Cuaresma, me está invitando a dejar que su palabra ponga en movimiento esas partes de mí que están replegadas, que aún me resisto a exponer ante su mirada. Acoger hoy tu palabra supone un salto a ir más allá de toda duda que impide un encuentro con tu amor compasivo, que siempre espera mi regreso, así como estoy en cada momento.Que pueda dejar que tu amor entrañable me mueva a amar sin límite de duda.

Palabras, palabras

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La lectura de Isaías nos regala hoy palabras frescas, llenas de vida y esperanza, que remueven, que alivian. En nuestro día a día estamos rodeados de palabras que muchas veces no dicen nada o, peor aún, nos llenan de desaliento, nos intentan destruir o simplemente no nos dejan crecer como personas. La Palabra de Dios me busca, quiere algo de mí y me pregunto si tengo la vida preparada y dispuesta para acogerla como la tierra de la que habla Isaías. Solo si colaboro, si escucho atenta, si preparo "mi tierra", la Palabra podrá enraizarse en mí y empapar lo que no acaba de ponerse en marcha. Esta palabra de Dios quiere de mí una vida plena, dispuesta siempre al cambio, una identificación progresiva y auténtica con su mensaje, que no me deje adormecer por otras palabras que no trasmiten movilidad, sino todo lo contrario, pasividad ante quien espera. 

Inventario

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Quizá al leer el Evangelio de hoy podemos caer en la tentación de pensar en hacer una especie de "inventario" de aquello que he cumplido o no he cumplido respecto a lo que dice Jesús. Creo que la invitación de Jesús va más allá, hasta caer en la cuenta de cómo Él se me quiere acercar en el rostro y en las vidas de aquellos que menos espero. Quizá, más que responder a qué tengo que hacer o dejar de hacer, la respuesta que se me pide en esta Cuaresma tiene más que ver con la pregunta de hacia dónde y hacia quiénes estoy centrando mi mirada.  Quizá, en estos últimos momentos del día, sería bueno dejarse invadir por esa llamada a dirigir el corazón hacia una compasión activa y una actitud más contemplativa, desde el reconocimiento de aquello y de aquellos que hoy me siguen mostrando la presencia de Jesús en mi vida.

Un mensaje de elección

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Hoy se pone ante mí un mensaje de elección. Entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal. La cuestión de fondo es dónde quiero poner mi corazón para elegir según el deseo de Dios. Necesito luz para fijarme en las condiciones que pone el Señor para elegir la vida. Se trata de unirme a él, de escucharle, de acoger sus dones en mi vida y de seguir poniendo la vida entera en sus manos. Hoy se me ofrece de nuevo la vida, el bien, las posibilidades de poder caminar al lado del mejor compañero de camino.

Ceniza, reflejo de la vida

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Quizás uno de los mejores reflejos de la vida humana es la ceniza, frágil e inconsistente, ante la que basta un soplo para que se disperse y desaparezca. Quiero empezar la Cuaresma desde ahí desde ese reconocimiento de que yo también soy frágil, inconsistente, pequeña ante Dios y ante los hombres. Leyendo el evangelio me fijo en ese inicial "para ser vistos por ellos". Los fariseos y escribas eran buenos y hacían obras buenas. Daban limosnas, oraban y ayunaban. Pero su bondad pendía del elogio y del aplauso de los demás. Hilo del que a veces es fácil depender. Ayúdame a estar atenta.

El estilo con que Dios nos salva

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Celebramos hoy la entrada de Jesús en Jerusalén, como Mesías y Siervo dispuesto a cumplir su misión. Alabamos a Jesús que camina a la cruz para salvar a la humanidad. En procesión, también nosotros caminamos a la Pascua junto a Él. En la primera lectura escuchamos el tercer canto de Siervo de Yahvé. Dificultades, persecución, golpes, insultos, pero por encima de todo, la confianza en Dios que permite la fidelidad hasta el final. Pablo, en su himno nos presenta a Jesús que, en su solidaridad con nosotros, baja hasta la renuncia total y la humillación de la muerte, pero ha sido elevado por el Padre hasta la gloria. La lectura de la Pasión según San Mateo nos lleva a acompañar a Jesús en su camino hacia la cruz y la resurrección. Un camino solidario, prototipo del dolor de la humanidad, pero sobre todo del estilo con que Dios nos salva Acojamos la invitación , no solo a meditar y orar este misteri...

Un destino de vida y alegría

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El profeta nos recuerda en este día, previo a la Semana Santa,  el plan de Dios,  un plan de salvación y alegría: Dios quiere restaurar a su pueblo haciéndole volver del destierro, quiere unificar a los dos pueblos en uno solo, lo purificará y le perdonará sus faltas, les enviará un pastor único, para que los conduzca por los caminos que Dios quiere, les hará vivir en la tierra prometida,sellará de nuevo con ellos su alianza de paz y pondrá su morada en medio de ellos. No cabe un proyecto mejor En el Evangelio, vemos acercarse el final de la tensión entre Jesús y los judíos. El Sanedrín, reunido, decide deshacerse de Jesús. La Pascua, aunque pasa por la muerte, es anuncio de vida. Dios nos tiene destinados a la vida y a la fiesta. Dios quiere sanar nuestras heridas, desterrar nuestras tristezas, perdonar nuestras faltas, corregir nuestras divisiones. El Señor quiere celebrar una Pascua plena en nosotros, abramos el corazón y dejémonos hacer.

Libres y herederos de la vida

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Si ayer la Palabra nos hablaba de esclavitud y libertad, hoy pone el acento en la vida : los que creen en Jesús, además de ser libres, tienen vida en plenitud y «no conocerán lo que es morir para siempre» Aparece de nuevo Abrahán como figura de ese Jesús que se dispone a agrupar en torno a sí al nuevo pueblo elegido de Dios. Quedan pocos días para la Pascua, la llamada a la vida también es para nosotros. Si no sólo creemos en Jesús, sino que le creemos a Él, tendremos vida. Si escuchamos su Palabra, además de oír, seremos de los que guardan su Palabra, como María, la meditan y la cumplen. Celebremos la Pascua en unión íntima con Jesús que pasa de la muerte a la vida y nos hace, con Él, herederos de la vida para siempre.

Esclavitud y libertad

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Hoy se nos habla de esclavitud y de libertad. El cántico de alabanza que brota de los labios de los tres jóvenes en el horno de BAbilonia sólo puede brotar de corazones realmente libres. Jesús nos enseña dónde está la libertad. El fue libre ante su familia, ante sus discípulos, ante las autoridades, ante los que entendían mal su mensaje, su mesianismo y querían hacerlo rey. Fue libre para anunciar y para denunciar. Siguió su camino con fidelidad, con alegría, con libertad interior. Ser libres significa ser hijos, no esclavos. "La verdad os hará libres". Aquí está la profundidad de lo que nos ofrece Jesús. ¿Nos hemos parado a pensar alguna vez de qué somos esclavos? ¿Dejamos que Jesús nos comunique su admirable libertad interior? ¿Nos sentimos y vivimos como hijos en la familia de Dios o cumplimos normas, realizamos ritos vacíos? La Pascua de Jesús quiere ser para nosotros un crecimiento en libertad interior. En un mundo que nos ofrece valores contrarios al evangelio, que...

Yo soy

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En el desierto abundan las serpientes, todo un peligro para el pueblo de Israel, peregrino en él. Una plaga mortal fue interpretada como castigo de Dios por los pecados del pueblo. Mirar a una serpiente mandada levantar por Moisés podía entenderse como un reconocimiento del propio pecado,un volver al Señor e invocar su ayuda. No salva mágicamente, sino por la fe, lo que el salmo de hoy nos invita a decir: «Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti, no me escondas tu rostro el día de la desgracia». El NT  interpreta la serpiente como figura de Cristo en la Cruz; él nos cura y nos salva, cuando le miramos, especialmente cuando es elevado en la cruz en su Pascua. Estamos ante el tema central del evangelio de Juan: ¿quién es Jesús? El mismo responde: «yo soy de allá arriba... yo no soy de este mundo... cuando levantéis al Hijo del Hombre sabréis que yo soy». Los que crean en ...

Yo no te olvido

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El cántico del Siervo de Yahvé, que nos propone la liturgia de hoy, pone el acento en el amor de un Dios que quiere a su pueblo, a pesar de su infidelidad. Un Dios que es pastor, agricultor, médico y hasta madre. Jesús de Nazaret es ese Siervo a quien Dios ha enviado a sanar y liberar y devolver la alegría y la luz. Actúa en nombre de Dios, su Padre. Ha venido a comunicar vida, a sanar, a salvar. Los que crean en Él y le acepten como al enviado de Dios son los que tendrán vida. Los que no, ellos mismos se excluyen. Prepararnos para celebrar la Pascua es tomar la decisión de incorporarnos a Cristo y dejar que nos dé de su misma Vida. Él nos dice, a ti y a mí: «en el tiempo de gracia te he respondido, en el día de salvación te he auxiliado». Dejemos que nos libere de esas ataduras que nos no dejan vivir libremente, dejemos que nos lleve a la luz y nos saque de esa tiniebla en la que seguimos enredados. En ...

Un agua que sana

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En este martes de nuestro camino cuaresmal aparece el agua, que cura y salva;un recuerdo de nuestro Bautismo, que tendrá su actualización más plena en la Vigilia Pascual. Las aguas que brotan del Templo, que vienen de Dios, purifican y sanan todo a su paso, volviendo fértiles los campos y llenando de vida el mar muerto. La piscina de Betesda tenía aguas medicinales. Pero a aquel pobre hombre paralítico nadie le ayudaba a llegar al agua. Cristo le cura directamente. Una vez más algunos reaccionan mal ante el milagro realizado en sábado. Jesús es el agua viva. Él quiere regar nuestra tierra para que produzca fruto abundante. Si dejamos que su agua inunde nuestras vidas brotará vida allí donde nosotros ya lo hemos dado todo por perdido, por muerto. Muchas veces nos sentimos como el paralítico, incapaces de movernos por nosotros mismos hacia la fuente de la vida, y cuánto nos ayudan su palabra, su gracia, sus sacramen...