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Mostrando las entradas etiquetadas como Reino de Dios

En el momento oportuno

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Leyendo el evangelio de hoy, me vinieron a la memoria estas palabras de un Sermón de John Henry Newman, os las dejo por si ayudan... "¿Le es difícil a la fe admitir las palabras de la Escritura que se refieren a nuestras relaciones con un mundo superior a nosotros?… Este mundo espiritual está presente aunque es invisible; es ya presente, no sólo futuro, y no nos es distante. No está por encima del cielo ni más allá del sepulcro; está presente ahora y aquí: «El reino de Dios está dentro de nosotros». Es san Pablo que habla de él: «No nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Lo que se ve es transitorio, lo que no se ve es eterno» (2 Co 4,18)… Así es el reino de Dios escondido; y de la misma manera que ahora está escondido, de esta misma manera será revelado en el momento oportuno. Los hombres creen ser los amos del mundo y que pueden hacer de él lo que quieran. Creen ser sus propietarios y poseer un poder sobre su curso… Pero este mundo está habitado por los sencillos d...

¿La notas?

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El reino de Dios crece despacio en medio de lo cotidiano, tejido en la espera, sin saber cómo, donde menos se le espera. No lo encontrarás en los triunfos fáciles y rápidos. El reino tiene más que ver con aceptar el proceso natural de las cosas, sin dejarnos consumir por la impaciencia. El grano de mostaza nos habla de una gran desproporción. Así es la acción de Dios en nuestra vida, profunda, silenciosa, eficaz... ¿la notas?

Sin cálculo ni medida

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¡Qué grande el agradecimiento de María!¡Qué alegría en su corazón para realizar un gesto semejante! Lo mejor que tiene, lo más valioso que posee lo derrama  sobre los pies de Jesús. María ha entendido que el Reino no entiende de medidas, ni de cálculos. Es fiesta, es amor que se desborda. Cuando dejas que Jesús te cambie la vida, te involucras con Él en la construcción del Reino, y compartes con Él también su pasión. No tengamos miedo de ofrecer a Jesús lo mejor que tenemos, lo más valioso, porque sólo derramandolo sobre Él se llena de sentido.

Sin saber cómo

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El reino de Dios crece lentamente en medio de la vida. A veces sin saber cómo, a veces donde menos se le espera. El reino de Dios no tiene que ver con los triunfos fáciles y rápidos. Es el arte de aceptar el proceso natural de las cosas. El grano de mostaza es pequeño en comparación con el árbol en el que se convierte. Y es que la acción silenciosa de Dios en nuestra vida siempre produce una cosecha de desproporción. ¡Qué alegría caer en la cuenta de cómo estamos llamados a ser fermento en la masa para dar buen fruto! Pidamos al Señor que lo lo que realicemos sea siempre motivo de crecimiento del reino.

Adviento, tiempo de compromiso

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Son muchos los que hoy siguen buscando, los que se preguntan consciente o inconscientemente, la misma pregunta que se hizoJuaan: «¿eres tú o esperamos a otro?, Y es que todos ansiamos la felicidad, el pleno sentido de nuestra  vida, y nos preguntamos de dónde vendrá ¿de la Iglesia, de las ideologías, de las instituciones, de las religiones orientales, de las sectas, de las múltiples formas de evasión que nos ofrece la sociedad de consumo? Sólo cabría una respuesta válida, que los demás deberían conocer por nuestras obras. Y es que una comunidad cristiana sólo es evangelizadora puede ser evangelizadora si sana, si atiende al que llega, si infunde infunde paz y esperanza, si libera, si se muestra llena de misericordia, siguiendo el ejemplo de su Maestro. Juan el Bautista ayudó a otros reconocer a Jesús, ¿somos también nosotros de precursores a nuestro alrededor? En la Eucaristía, a...

A vuestro alcance

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Rezamos en el Padrenuestro: "venga a nosotros tu Reino". Pero este Reino es imprevisible, está oculto, pero a la vez actuando: en la Iglesia, en su Palabra, en los sacramentos, en los cristianos que hacen vida la Palabra allí donde se encuentran. Pero seguimos soñando con lo espectacular y no  acabamos de ver la Realidad en la realidad. El Reino está "dentro de nosotros", el Reino es el mismo Jesús,que, al final de los tiempos, se manifestará en plenitud, pero que ya está en medio de nosotros. Y más, para los que celebramos su Eucaristía: "el que me come, permanece en mí y yo en él".