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Mostrando las entradas etiquetadas como Fidelidad

Alegría en el amor y la fidelidad

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La comunidad que se reúne en Jerusalén nos ofrece la imagen de una comunidad que escucha, valora lo que hay a favor y lo que hay en contra, se abre a la novedad que el Espíritu está suscitando por encima de discusiones, aunque también las hubo. Jesús continúa con la metáfora de la vid y los sarmientos, llevándonos al significado y concreción del «permanecer» en Él: se trata de «permanecer en su amor, guardando sus mandamientos». El Padre ama a Jesús y Jesús al Padre. Jesús, a su vez, ama a los discípulos, y éstos deben amar a Jesús y permanecer en su amor, guardando sus mandamientos, lo mismo que Jesús permanece en el amor al Padre, cumpliendo su voluntad. Esto es lo que nos lleva a la alegría plena, el amor y la fidelidad con que vivimos en lo concreto lo Él nos pide, aunque a veces no sea fácil. Pidamos al Señor que la celebración de esta Pascua nos ayude a crecer en alegría viviendo en amor y fidelidad al Resucitado.

Entregados

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En esta Semana Santa como primera lectura leemos los cuatro cantos del Siervo de Yahvé, del profeta Isaías. El primer canto presenta al Siervo como el elegido de Dios, lleno de su Espíritu, enviado a llevar el derecho a las naciones y abrir los ojos de los ciegos y liberar a los cautivos. El evangelio nos presenta la entrañable escena de Betania. La muerte de Jesús ya se ve cercana. De Jesús podemos decir que se mostró siempre lleno de paciencia y tolerancia , que devolvió la vista a los ciegos y se liberó de sus males a quienes encontraba sufriendo. El Siervo camina hacia su muerte. Hoy es ungido previamente. Pidamos a María, que nos ayude a estar dispuestos a imitar la fidelidad a Dios y la cercanía con los demás que tuvo siempre Jesús,sin rechazar a nadie y que nuestro vivir sea como el suyo, «entregados por».

Toma mi mano

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 «Fe es seguridad de lo que se espera, prueba de lo que no se ve». Fe no es, por tanto, evidencia. El que tiene fe se fía de Dios, cree en él, le cree a él. El ejemplo de Abrahán es impresionante y un estímulo para nosotros: salió de su patria «sin saber adónde iba», vivió como extranjero, creyó en unas promesas que parecían totalmente imposibles,  llegó a estar dispuesto a sacrificar a su único hijo. Muchas veces nuestra fe es débil y hasta interesada, si no vemos a corto plazo el premio que esperamos, se nos debilita. Es duro creer en tiempos de crisis y de «noche oscura del alma», es más fácil cuando Dios nos regala la sensación de su cercanía. Una tempestad es un símbolo de crisis. El mar es sinónimo, en la Biblia, del peligro y del lugar del maligno. También nosotros experimentamos en nuestra vida borrascas pequeñas o no tan peque...

Anclados en Ti

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Todos necesitamos en algún momento que se nos anime en nuestro camino de fe. Las dificultades pueden venirnos de dentro de nosotros mismos o de fuera. La primera lectura nos recuerda hoy tres cosas que pueden infundirnos ese ánimo que necesitamos. En primer lugar la fidelidad de Dios que no se desdice nunca de sus promesas y no se deja nunca ganar en generosidad. El ejemplo de tantos que a lo largo de los siglos han experimentado en sus vidas el amor y la ternura de Dios y la han derramado alrededor. Y, la invitación a aferrarnos al ancla de nuestra esperanza, que es Jesús. Para los que nos hemos criado cerca del mar me parece una hermosa comparación. Cuando nos encontremos en medio de las "olas de la vida", recuperemos el ánimo y la fuerza echando el ancla en Jesús, como una barca que busca terreno firme para no volcar.

Uno como tú

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El salmo haciendo eco a la primera lectura, dice: «tus palabras son espíritu y vida». Al hilo de lo que comentaba ayer, la liturgia de hoy nos sigue animando a la perseverancia. Pero hoy nos da un motivo mucho más fuerte y especial para que nuestro ánimo no decaiga: la presencia de Jesús como nuestro Mediador y Sacerdote. Muchas veces sentimos nuestra debilidad, nuestra impotencia ante las dificultades e incluso parece que el Señor ya no está de nuestra parte, que hay demasiadas cosas en contra que no nos ayudan a vivir confiados en Él. Pero tenemos un Sacerdote que conoce todo esto, que sabe lo frágiles que somos y, lo mejor de todo, es que lo sabe por experiencia. Eso nos debe llenar de  confianza. Jesús, por su muerte, ha entrado en el santuario del cielo y está ante el Padre intercediendo por nosotros. Es «capaz de compadecerse de nuestras debilidades, porque ha sido probado en todo exactamente como nosotros, m...

Un domingo sin lunes

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La invitación de hoy es algo que parece no estar muy de moda en nuestros días perseverar en la fidelidad. En el mundo de lo efímero y de lo pasajero se nos anuncia esta palabra para disfrutar de ese descanso último y para siempre que nos prepara Dios. El del domingo último, ¡el domingo sin lunes! No olvidemos que nuestro descanso está en Dios, o, mejor dicho, Él es nuestro descanso. Pero caminamos con las mismas tentaciones de desconfianza, distracciones y rebeldía que el pueblo de Israel. Como ellos, también nosotros podemos echar en saco roto toda gracia y todo don que Dios nos ofrece. La perseverancia puede parecernos difícil, pero contamos con la ayuda del Señor, escuchando su Palabra, celebrando los Sacramentos, orando. Él nos ayudará a llegar a la meta y a llevar el estilo de vida que Él quiere de nosotros.

Confiados a tu voluntad

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Adviento , tiempo de volver al primer amor

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Cada Adviento se repite la invitación de Dios a volver más decididamente a su amor dispuestos a abandonar todo aquello que nos distrae y nos aleja de Él. Necesitamos esa llamada. Porque todos, como le pasó al pueblo de Israel, hemos olvidado o hemos fallado en nuestra fidelidad a Dios. Las lecturas de hoy nos interpelan en lo más nuclear, en nuestro amor y fidelidad a Dios. Nuestra relación con Él puede pasar por altibajos. Y el Adviento, y la próxima Navidad, es una ocasión para revisar nuestra vida y volver al amor primero. Pidamos al Señor, por intercesión de María, nuestra Madre, que nos conceda la gracia de vivir realmente unidos a Él, de tal forma que, de acuerdo a nuestra experiencia personal de fe en Cristo, podamos anunciarlo como verdaderos testigos suyos.