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Mostrando las entradas etiquetadas como Sufrimiento

El instante de un encuentro

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¿Quieres curarte?...Una pregunta sugerente en un lugar donde el dolor parece invadirlo todo. En aquella piscina, donde a nadie le gustaría estar, resuena una pregunta ante la que un hombre paralizado durante muchos años recobra el vigor perdido. Y es que, Jesús, se ha detenido junto a él y allí donde parecía existir solo sufrimiento y desesperanza ha surgido de nuevo la dignidad humana. En muchos de nuestros ambientes también reina la desesperanza, la angustia, el no ver salida a muchas situaciones. Nuestros ojos pasan ante muchos soportales, esquinas de calles, cajeros "ocupados" en la noche, cartones en bancos, en rincones de cualquier plaza... Jesús sigue queriendo llegar,  poner la mirada, permanecer, conversar...y allí donde hay alguien que se siente nada, derramar su novedad, quitar el lastre de "camillas inservibles", compañeras de dolor y soledad; liberar de ataduras que mantienen la vida paralizada y el corazón insensible. Muchos años de os...

Sentir la cruz

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La Pasión de Cristo nos sitúa frente al sufrimiento humano,  pero también ante un amor que todo lo fecunda. La cruz me habla de esperanza, de un futuro para esta tierra herida. Contemplar la cruz, sentirla, dejarme tocar por ella. Permanecer y tener el valor de no volver el rostro, de no huir.  Contemplar y saber que tu cruz me da vida y solo ante ella soy verdaderamente yo misma.

Siempre y tan solo nuestro sitio

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Los discípulos parecen no querer enterarse que Jesús sube a Jerusalén sabiendo que le espera la pasión. No es fácil seguir a un Señor que no persigue el triunfo. Jesús habla sin temor, con claridad, como buen maestro. Siempre responde planteando un interrogante en nuestro corazón. Pidamos al Señor, saber seguirle siempre aunque haya momentos en que tengamos que beber el cáliz de la incomprensión, la soledad, el paro, cualquier tipo de injusticia. Que busquemos siempre y tan sólo nuestro sitio, junto a Él.

Él está conmigo

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Jeremías aparece hoy como figura de Jesús en su camino de la cruz. A pesar de su dramática situación personal, en él vence la oración confiada en Dios: «el Señor está conmigo... mis enemigos no podrán conmigo... el Señor libró la vida del pobre de manos de los impíos». Los enemigos de Jesús quieren de nuevo apedrearlo. Una vez más el tema clave de la blasfemia. Su «yo soy» escandaliza. Los razonamientos de Jesús están llenos de referencia a la Palabra: «¿por cuál de las obras buenas que he hecho me queréis apedrear?», «¿no está escrito en la ley (salmo 82,6): sois todos dioses, hijos del Altísimo?». Tal vez en nuestra vida conocemos lo que es el dolor, el sufrimiento. Quizá mientras leemos este pequeño comentario nos viene a la cabeza nuestra propia situación, lo que estamos viviendo. A lo mejor hemos fracasado en varios proyectos, o sufrimos por la situación de nuestra familia o nuestra comunidad, quizá estamos a punto de dejarnos vencer en nuestra lucha contra el desaliento porq...