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Mostrando las entradas etiquetadas como Misericordia

Memoria

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En la vida no siempre seguimos el camino que Dios nos señala, se hace necesario que nos tomemos un tiempo para frenar, y pedir luz para ver lo que hay en nuestra vida de engaño y fuerza para retomar el camino.   Nos puede ayudar la primera lectura que nos ofrece la liturgia de hoy, escuchar la voz dolorida de un Dios que ha hecho todo lo posible para que su pueblo descubra aquello que le conducirá a la vida y contemplar la actitud de quienes se engañan a sí mismos y abandonan su proyecto vital.    Quizá nos movemos con cierta frecuencia entre lo que prometemos y lo que vivimos, experimentando aquella fragilidad que vivió Israel en el desierto. Y quizá a nuestro lado aparece alguien, que como Moisés con el pueblo de Dios, intercede por ti y te recuerda la mirada misericordiosa y compasiva con la que Dios te contempla y desea tu bien. O puede que seas tú mismo quien ejerza ese papel con otros, y te toque recordar a alguien que la Palabra de Dios sobre su vida n...

Amar sin límite de duda

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Jonás, es enviado a Nínive para anunciar la conversión. Quizá, como él, a veces pueda sentirme sobrepasada por la tarea que el Señor pone en mis manos u otras, me resista a creer que en aquello que me provoca dolor o desconcierto, Él quiera hacerse presente o me sienta incapaz de acoger la invitación de salir al encuentro de aquellos a quienes siento lejos o me han herido. Jonás anuncia una palabra de conversión, un reorientar la vida hacia el Señor, volverse hacia su amor. Los ninivitas acogen ese movimiento. Tal vez el Señor, en esta Cuaresma, me está invitando a dejar que su palabra ponga en movimiento esas partes de mí que están replegadas, que aún me resisto a exponer ante su mirada. Acoger hoy tu palabra supone un salto a ir más allá de toda duda que impide un encuentro con tu amor compasivo, que siempre espera mi regreso, así como estoy en cada momento.Que pueda dejar que tu amor entrañable me mueva a amar sin límite de duda.

Te ama sin condiciones

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La voz de Juan anuncia a Jesús como el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Ya no hacen falta sacrificios en el templo para ganar el favor de Dios. En Jesús se confirma que Dios ama sin condiciones, sin pedir nada a cambio.  Juan anuncia la llegada de un Dios liberador, que quita el pecado del mundo. Jesús es la prueba de que Dios es ternura y misericordia para cada uno de nosotros, y que podemos vivir del Espíritu, dejándonos llenar por ese viento de Dios que nos fortalece, nos alienta y sostiene. Ayúdanos a mirar nuestra vida y el mundo con ternura y compasión.

Arriesgando

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Hoy, Jesús, usa una imagen de radicalidad, aguda y provocadora que sacude nuestra natural tendencia a acomodarnos y a ceder a la sutil tentación de cambiar su voz por nuestras propias palabras. Nos sitúa una vez más en el camino correcto del amor, a implicarnos del todo y con todos, arriesgando y poniendo a Dios en primer lugar, dejando que brote así la verdadera fraternidad. Nadie como María, a la que hoy celebramos en su advocación del Carmelo, vivió con mayor intensidad el amor de Dios en su vida. Nadie como Ella es para nosotros ejemplo del amor y la fidelidad que Dios espera de su pueblo. Aprendamos de Jesús y de María a vivir no una religiosidad legalista y ritualista, sino una fe auténtica que nos impulse a vivir una auténtica relación con Dios y con los hermanos basadas en la bondad, la justicia y en la misericordia.

Compasivos

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Nos dices que seamos compasivos como el Padre es compasivo. Una meta un poco alta. Para eso es necesario reconocer humildemente cómo nos has tratado, tu ternura, tu paciencia, tu misericordia... y hacer lo mismo en pura gratuidad. Nos invitas a no juzgar, a no condenar, a tomar la iniciativa en eso de hacer el bien, en pronunciar la primera palabra que construya y cree vida. Enséñame, Señor, de compasión.

Un especial cuidado

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Es bueno que recordemos que en nuestra vida la iniciativa la ha tenido Dios. Nos ha elegido Él. Por parte de Dios todo es gratuidad, y podemos sentirnos orgullosos de ser sus escogidos. Pero,¡ cuidado! Tengamos en cuenta la recomendación de Pablo, no nos consideremos superiores a nadie, todos necesitamos la misericordia de Dios. Es la actitud espiritual que mejor nos va. Y también la que nos hace más humildes y comprensivos con los demás.

Pataletas

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La actitud de Jonás puede parecernos bastante ridícula. Tengamos presente que el autor quiere presentarnos la  cerrazón de los judíos en contraste con los paganos que sí se convierten a Dios; un  pueblo que no supo realizar su papel de "mediador de bendición para todos los pueblos". Pero en algo de la actitud de Jonás, con sus pataletas infantiles, nos podemos sentir identificados. ¿No nos sabe mal algunas veces que Dios no «castigue» a quienes juzgamos corruptos y malvados? ¿Nos cuesta que Dios perdone? Apliquémonos con humildad la historia  del ricino, en que Dios aparece preocupado de que no se le pierda un pueblo tan numeroso. Creamos en el amor de Dios, "bueno y clemente, rico en misericordia con los que le invocan". Y tengamos un corazón más abierto y tolerante para con este mundo.

Subir y bajar

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Dios nos ha enviado a su propio Hijo para que quienes entremos en comunión de vida con Él, por medio de la fe, vivamos como hijos de Dios. Jesús se ha convertido para nosotros como en la Escalera Santa por la que podemos llegar a poseer todo lo que nuestro Padre h a prometido a los que lo aman.  Fuera de Jesús no hay otro Camino que nos haga conocer el amor de Dios. No podemos pretender convertirnos en mensajeros de la Buena Nueva, si antes no subimos a Dios mediante la oración, meditación y experiencia de su Palabra. Sólo de la intimidad con Él brota el testimonio. Que Dios nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María y de los santos Arcángeles que hoy celebramos, la gracia de tener una fuerte experiencia personal de Cristo en nosotros, de tal forma que seamos portadores del amor misericordioso que Dios quiere que llegue a todos los hombres.

Tu amor me enriquece sin medida

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La historia de Daniel nos presenta a una mujer inocente acusada injustamente; en el Evangelio, la mujer a la que acusan es culpable. Podríamos extraer muchas enseñanzas​ de estos textos, pero me gustaría quedarme hoy en lo que me parece central, la misericordia y el juicio de Dios sobre nuestro pecado. En la primera lectura Daniel desenmascara a los falsos acusadores, en el Evangelio, Jesús, no deja que condenen a una mujer por su pecado. Jesús camina hacia su Pascua, se deja juzgar y condenar en un juicio injusto para salvarnos. Los que le seguimos, ¿cómo juzgamos a los demás? ¿Somos misericordiosos como lo es Jesús con nuestro pecado? ¿Somos de los que se dejan llevar por las apariencias o buscadores incansables de la verdad? ¿Nos miramos a menudo en el espejo de Jesús para aprender la delicadeza de trato con el que falla? Pidamos a Jesús, el que se dio por nosotros en la cruz y se nos da cada día en ...

Sin esconder su condición

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La experiencia personal del profeta Oseas -su mujer le fue infiel- le sirve para describir la infidelidad del pueblo de Israel para con Dios, el esposo siempre fiel. Y, a través de ella,nos invita a la conversión. No una conversión basada en el interés o para evitar el castigo, sino una verdadera conversión de las actitudes interiores. En el Evangelio, la parábola bien conocida del publicano y el fariseo, Jesús no está comparando a un pecador con un justo, sino a un pecador humilde con un justo satisfecho de sí mismo, que cumple pero no ama. El publicano, se presenta en humildad ante el Señor, sin esconder su condición, es atendido. La llamada de Oseas se dirige también hoy a nosotros, supone una invitación a organizar nuestra vida según Dios, a poner el acento en las actitudes interiores, sobre todo en la misericordia hacia los demás, que en un cumplimiento vacío de sentido. Dejemos actuar al Señor ...

Sin pedir cuentas

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La primera lectura nos propone hoy una oración penitencial llena de confianza en la bondad de Dios: "no nos desampares, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia... ". Una invitación a pedir perdón a Dios que Jesús lleva más allá, saber perdonar a los demás, siempre En nuestro camino hacia la Pascua nos hace bien reconocernos pecadores, expresarlo con nuestra oración, como Azarías, acogiéndonos a la bondad y misericordia del Señor. Pero no olvidemos la segunda parte, ese perdón a los que nos han hecho daño. Para pedir perdón a Dios, tenemos que ponernos en sintonía con la actitud de un Dios que es misericordia. Cuaresma es tiempo de perdón en todos los sentidos. Es tiempo de reconciliación con Dios y con los demás. Sin pedir cuentas. Imitando al Dios - Amor que perdona nuestras culpas y nos hace vivir como perdonados.

Un canto a la misericordia

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Miqueas nos ofrece en esta mañana una oración humilde y llena de confianza en Dios. El salmo 102 es un hermoso canto a la misericordia de Dios. Un salmo que invita a la oración personal, desde nuestra propia historia a ese Dios que cada día nos llama a volvernos más a Él. El evangelio nos introduce en una parábola bien conocida, pero que siempre nos interpela. Los tres personajes son conocidos, ¿con cuál me identifico? El padre, aunque no entiende y le duele, respeta la decisión del hijo. Ante el fracaso de éste, le acoge. Podríamos tomarnos el pulso a nuestra capacidad de acogida, al margen de confianza que damos al que vuelve después de mucho tiempo, si pasamos "factura" de sus fallos a los demás. En resumen, ¿nos va caracterizando la misericordia en nuestro trato? El hijo pequeño se desvía en un momento del camino que Dios tenía pensado para él. Ante esta realidad ¿me identifico o...

No tardes en volverte a él

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La primera lectura comienza hoy con un serio consejo: «No confíes en tus riquezas... no confíes en tus fuerzas, porque el Señor te exigirá cuentas». Algunos pueden sentirse seguros fiándose de sus riquezas y otros se sentirse poderosos escudándose falsamente en la bondad y la paciencia de Dios: «He pecado y nada malo me ha sucedido, porque él es un Dios paciente». Podemos tener la tentación de la excesiva confianza que nos lleva a la indolencia. Fiados en la misericordia de Dios, podemos dejar para mañana nuestra decisión firme de seguir sus caminos. Podríamos caer en la trampa de poner nuestras seguridades en otros valores que nos hacen «poderosos» y autosuficientes. Hoy se nos recuerda que no nos fiemos de nuestras fuerzas. Escuchemos como dirigida a nosotros las palabras del sabio: «No tardes en volverte a él y no des largas de un día para otro». Sería muy triste ir dejan...

Un arco iris, símbolo de tu confianza en mí

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Termina hoy la historia del diluvio con la alianza que Dios hace con Noé y su familia. Entre las cláusulas de esa alianza hay un mandamiento que destaca por su importancia: «Al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano, porque Dios hizo al hombre a su imagen». Dios propone como señal del pacto con Noé, el arco iris para que, cuando vean, recuerden que Dios ha empezado de nuevo con ellos. Dios está siempre a nuestro favor. Por encima del mal que podamos cometer nos sigue amando y concediendo un voto de confianza. Jesús inició una «nueva creación» y, al vencer a la muerte, nos invitó a todos a salvarnos en su Arca, que es la Iglesia. En su alianza con la humanidad, nos sigue pidiendo una cosa importante: que respetemos a nuestros hermanos,  su vida, pero  también su honor y su bienestar. Quedó claro en la alianza con Noé, pero mucho más en la de Jesús: «a mi me lo hic...

La humanidad tiene futuro

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Seguimos con la narración del diluvio, después del paréntesis de ayer con la fiesta de los Santos patronos de Europa, Cirilo y Metodio. El Génesis nos cuenta hoy el sacrificio de acción de gracias que ofrece la familia de Noé y la promesa de Dios, llena de comprensión hacia la debilidad del hombre. El arca es un símbolo de la misericordia de Dios, que condena el pecado, pero siempre está dispuesto a empezar de nuevo con nosotros. También hoy la humanidad tiene futuro, porque en Jesús, más plenamente que en Noé, la humanidad ha sido reconciliada con Dios para siempre. Pidamos al Dios que cree siempre en el hombre, aprender de Él a saber dar un margen de confianza a los demás, al mundo en que habitamos, a la Iglesia y a nosotros mismos.

Adviento, tiempo de abrir los ojos

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El tiempo de Adviento lo vivimos  desde nuestra historia concreta. Las lecturas de estos días nos hablan de un mundo que, a pesar de todos sus defectos, tiene remedio. El Adviento nos recuerda que Dios nos quiere liberar de las injusticias, de las opresiones, de los miedos. Los dos ciegos del Evangelio de hoy son el reflejo de todos aquellos que ahora mismo están clamando desde su interior, desde la pobreza y el hambre, la soledad y la enfermedad, la injusticia y la guerra, un Salvador. Quizás hoy nosotros nos podamos preguntar si hemos caído en la cuenta de nuestra necesidad de salvación, si reconozco en mí algún tipo de ceguera que quiero que Jesús toque y cure. El Adviento es una invitación a abrir los ojos, a esperar, a permanecer en búsqueda, a pedir, «ven, Señor Jesús», a dejarnos salvar. Sea cual sea nuestra situación, Jesús siempre está dispuesto a alargar su mano para sanar y que podamos seguir adelante con una esperanza renovada, porque nos asegura que él est...

Él se alegra, ¿y tú?

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El evangelio nos introduce hoy en el corazón de Dios,que  es rico en misericordia. Cuántas veces nos alejemos de él y no deja de buscarnos hasta que nos encuentra y, lo que es aún más sorprendente, ¡se alegra!  Su misericordia la emplea con nosotros, no nos excluyamos, que también tenemos nuestros momentos de alejamiento y despiste. Y también con todos los demás pecadores. Pero las parábolas de Jesús siempre pretenden enseñarnos algo. ¿Será, quizás una lección sobre  nuestra actitud con los demás, cuando fallan? ¿En qué se va pareciendo nuestro  corazón al del buen pastor? Dios busca a los que fallan , uno por uno, les hace fácil el camino de vuelta, les acoge, se alegra y hace fiesta cuando se convierten.¿Hacemos nosotros lo mismo ? Pidamos a María saber ser y comportarnos con los demás como auténticos pecadores perdonados, que han acogido en su corazón la misericordia del Padre y la son misericordiosos como Él.