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Un horizonte nuevo

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Estamos iniciando un nuevo curso, y a todos nos viene bien pensar un poco el futuro. Estos días preparaba con mis sobrinos su material para el colegio y veía la ilusión en sus caritas, aunque también sé que para los más mayores ya empieza a «tener peso» ver en el horizonte el fin de una etapa. Pablo nos invita a vivir vigilantes, no en el sentido de infundir miedo o angustia, sino en el de aprovechar el tiempo que se nos regala, sin dejarnos distraer por lo superfluo.  El consejo de Pablo a la comunidad bien nos vale a nosotros para poner en práctica: "animaos mutuamente y ayudaos unos a otros a crecer, como ya lo hacéis". Así, viviendo sin dobleces, el día del Señor nos encontrará preparados. Aunque la muerte nos siga infundiendo respeto la miraremos con confianza, porque "Dios nos ha destinado a obtener la salvación por medio de Jesús", para que "despiertos o dormidos, vivamos con él".

Un plus de luz

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Bienvenidos de nuevo. Espero que hayáis pasado un buen verano y disfrutado de unas merecidas vacaciones. Aquí continúo con mis pequeñas reflexiones por si a alguien le pueden ayudar. Pablo, en su carta a los de Tesalónica, no quiere que los cristianos miren la muerte de sus seres queridos "sin esperanza". La vida y la muerte son participación en el destino de Jesús. Nos da miedo pensar en nuestra muerte y nos duele la de aquellos a quiénes armamos. Pero tenemos un "plus" de luz que nos da a un color de esperanza: nuestra fe en Jesús y la certeza de que, ya desde nuestro Bautismo, estamos vinculados a su mismo destino. Dios nos tiene destinados a la vida. En la Eucaristía recordemos con frecuencia lo que nos dijo Jesús: "el que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna y yo le resucitaré el último día". La Eucaristía es garantía de la vida sin fin.