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Mostrando las entradas etiquetadas como Tobías

Tú crees en mí

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Lo que n nuestra vida aparece como desastroso, resulta para bien. Dios conduce todo para nuestro provecho. Nuestros esfuerzos por vivir coherentemente como cristianos nunca quedarán sin recompensa, aunque no sepamos cuál será el momento. Hoy es Jesús el que pone en apuros a sus interlocutores. En el salmo 109  que se atribuía a David, éste le llama «Señor» a su descendiente y Mesías. ¿Cómo puede ser hijo y a la vez señor de David? La respuesta es sencilla, el Mesías, además de ser descendiente de la familia de David, sería también el Hijo de Dios, sentado a la derecha de Dios. Pero eso no lo podían reconocer. Jesús de Nazaret, el Mesías, el hijo de David, es el Señor, el Hijo de Dios. Nosotros no sólo sabemos responder eso, sino que hemos programado nuestra vida para seguirle fielmente, y aceptar su proyecto de vida, vivir y pensar como él. En eso consiste sobre t...

Cuando en mi corazón no hay poesía

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La historia de Tobías y la de Sara nos invita a seguir teniendo fe y confianza en Dios, pase lo que pase en nuestra vida. No siempre nuestra oración está llena de alegría, de poesía, en muchos momentos se parece a la de Jesús en el Huerto de los Olivos, entre lágrimas y con la angustia pesando en el corazón, porque no vemos salida. Pero Dios siempre saca un bien de todo lo que nos sucede. Él sufre con nosotros, no se desentiende de la situación por la que estamos pasando y de mil modos nos demuestra que está a nuestro lado. Repitamos hoy las palabras del salmo: «Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado». En el Evangelio, Jesús se enfrenta a otra pregunta hipócrita. También responde desenmascarando a los saduceos. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, nos tiene destinados a la vida, a la vida con Él. Una vida en la que no habrá miedo a la muerte y no será necesaria la procreación para asegurar la continuidad de la raza humana. Es ya la vida definitiva. La Eucar...

De impuestos y de confianza

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Continúa la historia de Tobías al que le viene una prueba muy dura, quedarse ciego. Nosotros también pasamos por temporadas en las que se nos acumulan las desgracias y todo nos sale al revés. ¿Nos rebelamos o seguimos poniendo nuestra confianza en Dios No cierres nunca la puerta a la confianza cuando todo vaya mal, cuando otros se burlen de tu desgracia o te den de lado. No pierdas la esperanza. Los fariseos y partidarios de Herodes quieren poner una trampa a Jesús con el asunto de los impuestos. Es necesario distinguir los planos, lo político de lo religioso. No es bueno identificar los dos niveles. Nosotros tenemos que estar alerta para  no dar más importancia de la debida a lo referente al bienestar material, por encima del espiritual. Un cristiano es, por una parte, ciudadano pleno, comprometido en los varios niveles de la vida económica, profesional y política. Pero es también un creyente, y en su escala de valores, da prioridad a «las cosas de Dios».

Un tiempo oportuno

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Esta semana leemos el libro de Tobías, un libro de género es sapiencial . Tienen como trasfondo histórico el destierro de los israelitas e iremos descubriendo la historia de dos familias, la de Tobías y la de Sara. Hoy el protagonista es Tobías padre. Un  creyente de corazón, en medio de una sociedad pagana. La palabra de hoy quizá nos invita a que sigamos defendiendo nuestra identidad de cristianos en medio de un ambiente que no comparte nuestros valores en muchos ámbitos. En el Evangelio de Marcos una dura parábola en labios de Jesús, anticipo de lo que va a suceder, se deshacen del hijo. Hay una pregunta que, sin miedo,podemos sentir dirigida hoy a nosotros. ¿Doy los frutos que Dios espera? ¿Reconozco el tiempo oportuno de la gracia, las ocasiones de encuentro con el Señor? ¿Aprovecho la fuerza salvadora de los sacramentos , especialmente de la Eucaristía y de la Palabra de Dios? Pidamos al Seño...