¿Quieres curarte?...Una pregunta sugerente en un lugar donde el dolor parece invadirlo todo. En aquella piscina, donde a nadie le gustaría estar, resuena una pregunta ante la que un hombre paralizado durante muchos años recobra el vigor perdido. Y es que, Jesús, se ha detenido junto a él y allí donde parecía existir solo sufrimiento y desesperanza ha surgido de nuevo la dignidad humana. En muchos de nuestros ambientes también reina la desesperanza, la angustia, el no ver salida a muchas situaciones. Nuestros ojos pasan ante muchos soportales, esquinas de calles, cajeros "ocupados" en la noche, cartones en bancos, en rincones de cualquier plaza... Jesús sigue queriendo llegar, poner la mirada, permanecer, conversar...y allí donde hay alguien que se siente nada, derramar su novedad, quitar el lastre de "camillas inservibles", compañeras de dolor y soledad; liberar de ataduras que mantienen la vida paralizada y el corazón insensible. Muchos años de os...
Hoy he tenido una conversación bastante interesante con un adolescente. Hablábamos de la necesidad de sustentar nuestra vida en cimientos sólidos...y me acordé de las palabras del evangelio de hoy: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. Le pido para él y para mí saber seguirle con paso firme, no sucumbir a lo fácil, a un estilo de vida en el que pretender tener todo sin esfuerzo. Que nos enseñe a ser conscientes de que seguir a Jesús implica siempre un riesgo de amor, que requiere estar fuertemente arraigados en Él. Al hilo de esto os dejo una canción de Ixcis, por si ayuda https://youtu.be/ez_vQw0KKJ8
Como en tiempo de José, sigue existiendo la envidia, la incomprensión y el odio. Por desgracia, seguimos arrebatando a muchos de nuestros hermanos su esperanza, su alegría...su dignidad. Como en tiempo de José, siguen existiendo personas que sueñan con un futuro mejor, y luchan por crear nuevas posibilidades para ello. Pero, como en tiempo de José, esos soñadores estorban por la belleza de la novedad que generan a su alrededor. Como en tiempo de José sigue habiendo pozos vacíos donde pretendemos encerrar a quienes ya no les queda más que la propia vida. Como en tiempo de José pocas monedas bastan para crear expectativas de una vida mejor en el primer mundo jugándose la vida en una patera o para manipular a un indefenso o para prostituir a una niña… Como en tiempo de José, aun quedan personas que interceden por los otros... Como en tiempo de José sigue habiendo padres que aman a sus hijos, e hijos que aman a sus padres. Y nosot...
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