Incomodidades

Las advertencias de Jesús en el evangelio de hoy no sólo resultaban incómodas para quienes le escuchaban, sino también para nosotros.

No basta con pertenecer a su Iglesia o haber celebrado la Eucaristía y escuchado su Palabra: corremos el riesgo de que "se cierre la puerta y nos quedemos fuera del banquete". Depende de si hemos sabido corresponder a esos dones que Él ha puesto en nuestras manos, de la respuesta de fe que hayamos dado.

Al final del evangelio de Mateo se nos dice cuál va a ser el criterio para evaluar esa conversión: "me disteis de comer... me visitasteis". Ahí se ve en qué sentido es estrecha la puerta del cielo, porque la caridad es de lo que más nos cuesta.

La puerta es estrecha pero contamos con la ayuda de Dios, con su infinita misericordia para atravesarla y recibir la herencia del Reino preparado para nosotros.

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