Siempre Tú

La carta a los Hebreos va llegando a su fin. Los consejos finales siguen siendo válidos para nosotros, cristianos del siglo XXI.

Nuestra principal motivación para la caridad y la acogida la hemos recibido del mismo Jesús, lo que hacemos al hermano con el Señor lo hacemos. Le vemos de un modo especial en «los pobres, los enfermos y los presos» (CEC 1373),

Los valores cristianos respecto al matrimonio y la familia no están en sintonía con la sociedad actual, como tampoco lo estuvieron en aquel tiempo. El plan de Dios espera de los esposos una espiritualidad de auténtica santidad.

Recomienda evitar la avaricia, tentación que puede afectarnos a todos.

Dentro de la comunidad cristiana, es fundamental el respeto a los pastores, un vivo deseo de ayudarles y aprender de ellos.

Y, lo más importante, la convicción de la perenne actualidad de Cristo: «Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre». "Su vida terrena entró en la eternidad y así está vinculada a toda hora del tiempo terreno redimido por su sacrificio... En el creyente se realiza un misterio inefable: Cristo que está ´arriba`, ´sentado a la derecha del Padre` (Col 3,1), también está ´en` este hombre, con la plenitud de su redención, pues en todo cristiano se hace de nuevo realidad la vida de Cristo, su crecimiento, su madurez, su pasión, muerte y resurrección, que constituye su verdadera vida" (El testamento de Jesús, Milán 1993, p. 141)”.

Jesús entró para siempre en la historia humana y sigue viviendo. No hay ningún espacio ajeno a su presencia. No existe ningún tiempo que no esté impregnado de Él.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Adviento, tiempo de humildad

Como en tiempo de José