Un horizonte nuevo

Estamos iniciando un nuevo curso, y a todos nos viene bien pensar un poco el futuro. Estos días preparaba con mis sobrinos su material para el colegio y veía la ilusión en sus caritas, aunque también sé que para los más mayores ya empieza a «tener peso» ver en el horizonte el fin de una etapa.

Pablo nos invita a vivir vigilantes, no en el sentido de infundir miedo o angustia, sino en el de aprovechar el tiempo que se nos regala, sin dejarnos distraer por lo superfluo. 

El consejo de Pablo a la comunidad bien nos vale a nosotros para poner en práctica: "animaos mutuamente y ayudaos unos a otros a crecer, como ya lo hacéis".

Así, viviendo sin dobleces, el día del Señor nos encontrará preparados. Aunque la muerte nos siga infundiendo respeto la miraremos con confianza, porque "Dios nos ha destinado a obtener la salvación por medio de Jesús", para que "despiertos o dormidos, vivamos con él".

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