¿Qué pides?
Contemplamos hoy la escena del ciego de Jericó, y en ella podemos vernos reflejados de varias maneras.
Ante todo, porque solo recobramos la luz cuando nos acercamos a Jesús, y nunca agradeceremos bastante la luz que Dios nos ha regalado en Él. Con su Palabra, nos enseña sus caminos e ilumina nuestros ojos para que no tropecemos.
Quizá podamos estar atravesando un momento malo y nos sale espontáneamente la oración que le dirigió el ciego: "Señor, que vea otra vez".
"Lo que pide el ciego al Señor, no es oro, sino luz. No le preocupa solicitar otra cosa más que luz… No pidamos al Señor ni riquezas engañosas, ni obsequios de la tierra, ni honores pasajeros, sino luz: No la luz circunscrita por el espacio, limitada por el tiempo, interrumpida por la noche, con la que compartimos la vista con los animales, pidamos esta luz que sólo los ángeles ven como nosotros, que no tiene principio y ni fin". (San Gregorio Magno)
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