¡Salva de lo efímero nuestro amor!

Haces una llamada a la fidelidad, extraña palabra en estos tiempos. Pero es que en esto del matrimonio y del celibato por el Reino hay que dejarse guiar mucho por el Espíritu, y vivirlos como vocación, con lo que ambas suponen de búsqueda y abandono.
Hablas de dos proyectos de amor, con cierta dosis de renuncia y responsabilidad, pero ¿no reside ahí el amor, en el compromiso, la entrega, la unión?
Cualquier vocación es camino hacia Ti, Señor, que necesita de intimidad contigo, de paciencia y de alegría ;una invitación al amor.
¡Salva de lo efímero nuestro amor, Señor!

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