Sin saber cómo

El reino de Dios crece lentamente en medio de la vida. A veces sin saber cómo, a veces donde menos se le espera. El reino de Dios no tiene que ver con los triunfos fáciles y rápidos. Es el arte de aceptar el proceso natural de las cosas.

El grano de mostaza es pequeño en comparación con el árbol en el que se convierte. Y es que la acción silenciosa de Dios en nuestra vida siempre produce una cosecha de desproporción.

¡Qué alegría caer en la cuenta de cómo estamos llamados a ser fermento en la masa para dar buen fruto!

Pidamos al Señor que lo lo que realicemos sea siempre motivo de crecimiento del reino.

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