Dice el Señor en la primera lectura : os manifestaré mi santidad... Las naciones sabrán que Yo soy el Señor cuando por medio de vosotros manifieste mi santidad... Los creyentes tenemos una gran responsabilidad: hacer visible la santidad de Dios... ser su presencia en medio de nuestros ambientes. Él nos ha dado un corazón nuevo, ha infundido en nosotros un espíritu nuevo. Nos ha recreado. Todo ha sido iniciativa suya. Él no deja de realizar en nosotros ese cambio si le dejamos. Señor, cambia mi corazón, que aún no sabe amar bastante, en un corazón misericordioso y sensible que sepa amar sin medida.
"Un discípulo no es más que su maestro". Podemos esperar entonces, de entrada, un trato parecido: gentes que aceptan y gentes que no. “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”. Nos puede ir mal, ser mal recibidos, ser tratados mal. Pero nada ni nadie nos podrá separar del amor que Jesús nos tiene. Dios cuida siempre de nosotros. A pesar de los vaivenes que podamos sufrir en nuestra vida. Estamos en buenas manos. Os dejo una canción, un poco antigua, pero que puede ayudarnos a recordar que Él siempre vela por nosotros, en cada circunstancia. https://youtu.be/UROvjn7On44
Comentarios
Publicar un comentario