Sin impaciencias
"Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén", ha terminado su predicación en Galilea, y sube a Jerusalén, hacia los grandes acontecimientos de su muerte y resurrección. En el camino irá enseñando a sus discípulos el estilo del seguimiento.
Lo primero que se encuentran es el rechazo de los samaritanos. La reacción de los apóstoles es drástica y Jesús los tiene que corregir.
Hoy podemos dejarnos interrogar sobre nuestra reacción cuando algo nos sale mal,o experimentamos el rechazo: ¿somos tan violentos como Santiago y Juan? La violencia, en cualquiera de sus múltiples facetas nunca es la respuesta.
Jesús es mucho más tolerante. El juicio lo deja para más tarde. De momento, "se marcharon a otra aldea".
Si en un lugar no nos escuchan, vamos a otra parte y seguiremos evangelizando, allá donde podamos. Sin impaciencias. Sin dejarnos hundir por un fracaso. Evangelizando, no condenando: "porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder, sino a salvar".
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