Manos estériles
La muerte siempre es un misterio, y no es Dios quien la manda como castigo por los pecados ni "la permite" a pesar de su bondad. Lo único que debe quedarnos claro es que incluso de la muerte saca vida, y del mal, bien.
La muerte de Jesús fue injusta, dolorosa, cruel, pero desde aquel momento toda muerte tiene un sentido misterioso pero salvador.
Jesús nos sigue llamando hoy a la vigilancia. Somos frágiles. ¿Damos a Dios los frutos que espera de nosotros? Quizá hoy sea un buen momento para pararnos a pensar de qué están llenas nuestras manos si dan fruto o si son estériles para el.servicio a los hermanos.
Y una última reflexión. El viñador intercede por el árbol ante su amo. ¿Cómo anda nuestro corazón de interés y de atención por los demás?
Pidamos a María que nos ayude a ser, como ella, intercesores ante el Padre.
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