Te escucho

Jesús nos pone hoy dos ejemplos, tomados de la vida de familia,  para hablarnos de la oración.

En los dos, nos asegura que Dios atenderá nuestra oración, nos invita a perseverar en ella y a dirigirnos al Padre con confianza. Él siempre escucha, no se desentiende de las necesidades de sus hijos. No sabemos cómo cumplirá aquello que le pedimos, lo que Jesús nos garantiza es que somos escuchados y que el Padre Dios nos concederá su Espíritu Santo. Nos concederá el bien pleno que él nos prepara, no necesariamente el que nosotros pedimos, que suele ser muy parcial.

Pidamos a María que nos conceda perseverar en una oración confiada y comprometida.

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