Él se alegra, ¿y tú?
El evangelio nos introduce hoy en el corazón de Dios,que es rico en misericordia. Cuántas veces nos alejemos de él y no deja de buscarnos hasta que nos encuentra y, lo que es aún más sorprendente, ¡se alegra!
Su misericordia la emplea con nosotros, no nos excluyamos, que también tenemos nuestros momentos de alejamiento y despiste. Y también con todos los demás pecadores.
Pero las parábolas de Jesús siempre pretenden enseñarnos algo. ¿Será, quizás una lección sobre nuestra actitud con los demás, cuando fallan? ¿En qué se va pareciendo nuestro corazón al del buen pastor?
Dios busca a los que fallan , uno por uno, les hace fácil el camino de vuelta, les acoge, se alegra y hace fiesta cuando se convierten.¿Hacemos nosotros lo mismo ?
Pidamos a María saber ser y comportarnos con los demás como auténticos pecadores perdonados, que han acogido en su corazón la misericordia del Padre y la son misericordiosos como Él.
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