Ella creyó que nadie la veía

La mujer que nos presenta el evangelio de hoy dio todo lo que tenía y, lo hizo con humildad y amor. Un gesto que mereció la alabanza de Jesús y ha llegado hasta nosotros.

Podríamos preguntarnos si nosotros damos de lo que nos sobra o de lo que necesitamos. Si ahondamos un poco más, si lo hacemos gratuitamente o "pasando factura ". Si ponemos lo que somos en juego o nos reservamos por algún tipo de interés.

Jesús se nos ha dado totalmente: se ha entregado por todos, y se nos sigue ofreciendo como alimento en la Eucaristía. ¿Podremos reservarnos nosotros en la entrega de cada día ?

Pidamos al Señor saber dar sin que badie se de cuenta, ni esperando aplausos, sólo para que Él lo.vea sonría.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un programa concreto y progresivo

Confianza y amor

Como en tiempo de José