Encuentro

Jesús  explica  "a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse".

Nuestra oración es siempre una respuesta, no es la primera palabra. Es encuentro  con la voluntad de Dios, que desea lo mejor para nosotros.

A veces brotará en momentos de dolor, otras en momentos de alegría, pero siempre ha de salir de un corazón humilde y abierto a la confianza en Dios.

Pidamos a María que nos ayude a vivir nuestra fe como la de la pobre viuda que insistía para conseguir justicia; que nunca nos cansemos de confiar en el amor del buen Dios.

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