Comunión de vida
Comenzamos a leer hoy la primera carta de Juan. Hoy es su fiesta y lo primero que se me viene a la mente y al corazón es si estamos de verdad convencidos de esa gran noticia del amor de Dios que Juan nos va a ir repitiendo en su carta.
Quizás la pregunta que podríamos hacernos hoy es si vivimos en comunión con ese Dios hecho Niño en Belén y estamos dispuestos a asumir todas las consecuencias que se deriven de su seguimiento.
Una de ellas es el anuncio, como el ángel a los pastores, como ayer vimos a Esteban. Su ejemplo nos anima a ser también nosotros mensajeros del amor de Dios.
Cada Eucaristía que celebramos es experiencia de Navidad, de un Dios hecho hermano nuestro, uno de nuestra misma carne. Pidamos a Jesús Niño, que cada Eucaristía sea motor de un día vivido en comunión con Él, para llevar su luz a nuestros hermanos.
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