Entrar en tu luz

El fragmento de la carta de Juan que leemos hoy puede servirnos para tomarnos el pulso a cómo estamos celebrando Navidad. ¿Hemos entrado un poco más en la luz del Hijo de Dios que ha venido a hacerse uno de nuestra carne amando un poco más a quien tengo al lado?

Dios se ha entregado totalmente en su Hijo por amor y para que tengamos vida eterna y nos invita a amarle en el hermano.
Quizás habría un poco más de luz en el mundo si nos decidiéramos a poner un poco más de amor en nuestras relaciones personales, ayudados con su gracia.

Para ello tenemos el ejemplo del anciano Simeón que supo descubrir, movido por el Espíritu, la presencia de Dios. Aprendamos de él a reconocer a Jesús en lo que no llama la atención, en los pequeños detalles de cada día, y en esas personas de las que, a priori, no esperamos nada.

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