Anclados en Ti

Todos necesitamos en algún momento que se nos anime en nuestro camino de fe. Las dificultades pueden venirnos de dentro de nosotros mismos o de fuera.

La primera lectura nos recuerda hoy tres cosas que pueden infundirnos ese ánimo que necesitamos.

En primer lugar la fidelidad de Dios que no se desdice nunca de sus promesas y no se deja nunca ganar en generosidad. El ejemplo de tantos que a lo largo de los siglos han experimentado en sus vidas el amor y la ternura de Dios y la han derramado alrededor. Y, la invitación a aferrarnos al ancla de nuestra esperanza, que es Jesús.

Para los que nos hemos criado cerca del mar me parece una hermosa comparación. Cuando nos encontremos en medio de las "olas de la vida", recuperemos el ánimo y la fuerza echando el ancla en Jesús, como una barca que busca terreno firme para no volcar.

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