Con tu ayuda

Hoy se nos ofrece una motivación interesante para estimular nuestra perseverancia y fidelidad, la ayuda fraterna: «fijémonos los unos en los otros para estimularnos a la caridad y a las buenas obras».

En muchos momentos de nuestra vida podemos vernos reflejados en este pasaje cuando aparecen la tentación del desánimo y sentimos que la vida nos pesa.

¡Cuánto nos ayuda y qué bien nos hace la ayuda de los hermanos en nuestro seguimiento de Jesús! Una palabra de ánimo, una sonrisa, un acompañamiento, una amistad. Ese poder compartir con otros lo que somos y vivimos cuántas veces es motivo de aliento, nos carga las pilas y nos ayuda a seguir con más confianza.

Pone un ejemplo interesante: «no desertéis de las asambleas. como algunos tienen por costumbre». Se ve que lo de no acudir a la misa del domingo es muy antiguo. ¿Será que tiene mayor importancia de la que le damos? ¿No puede ser una especie de termómetro de cómo va nuestra fidelidad a Jesús, nuestra pertenencia a la comunidad de sus seguidores?

La Eucaristía nos alimenta, nos da fuerzas, nos guía, nos ayuda a profundizar en lo que somos. Nuestra presencia ayuda y estimula la fe de los hermanos, ¿necesitamos más motivaciones?

Pidamos a María que nos ayude a vivir con corazón sincero y llenos de fe, firmes en la esperanza que profesamos, para estimularnos a la caridad.

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