Me conoces
Comienza el Tiempo Ordinario, y aunque nos cueste volver a la rutina, el mensaje que Marcos pone en labios de Jesús puede ayudarnos a ir "aterrizando"
Hemos contemplado el nacimiento de Jesús, su Bautismo y hoy le vemos llamando a cuatro de sus discípulos: dos parejas de hermanos. El relato no aporta muchos detalles: es Jesús quién llama y los discípulos le siguen inmediatamente.
Jesús no enseña sentado en su cátedra. Es un maestro que camina por delante. Sus discípulos van aprendiendo de él, caminando a su lado, estando con él.
Jesús anuncia que ha llegado la hora y pide la conversión. ¿No irá un poco por aquí lo que nos pide? Tantas veces malgastamos pasos yendo detrás de otras cosas, detrás de otras personas que sólo dejan vacío en nuestro corazón... Tantas veces preferimos la compañía de aquellos que más que ayudar, no hacen sino aportar sinsentido a nuestra vida. ¿No irá nuestra conversión por volver a seguir al Maestro? ¿No se llena un poco el corazón al recordar nuestros ratos de oración, si es que se ha debilitado, o la compañía y la ayuda de los preferidos del Señor?
Recuerdo unas palabras de Benedicto XVI que puede venir bien tener presentes hoy:
" Dios, el Señor, nos ha llamado a cada uno de nosotros; cada uno ha sido llamado por su propio nombre. Dios es tan grande que tiene tiempo para cada uno de nosotros, me conoce, nos conoce a cada uno por nombre, personalmente. Cada uno de nosotros ha recibido una llamada personal. Creo que debemos meditar muchas veces este misterio: Dios, el Señor, me ha llamado a mí, me llama a mí, me conoce, espera mi respuesta como esperaba la respuesta de María, como esperaba la respuesta de los Apóstoles. Dios me llama: este hecho debería impulsarnos a estar atentos a la voz de Dios, atentos a su Palabra, a su llamada a mí, a fin de responder, a fin de realizar esta parte de la historia de la salvación para la que me ha llamado a mí."
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