Mira adelante

Quienes vivieron en tiempos del Antiguo Testamento tienen el mérito de haberlo hecho en un momento de promesas. Fueron peregrinos, no alcanzaron nunca la claridad y la seguridad que nosotros tenemos.

Cada época de la historia de la humanidad nos ha ido demostrando que no es fácil el seguimiento de Jesús. Él ya nos lo dijo: Os envío como ovejas en medio de lobos.

Los tiempos en que vivieron todas las personas que cita la primera lectura fueron tan difíciles o más que los nuestros. Lo que pasa es fiaron totalmente de Dios y siguieron sus caminos. Miraban adelante, arriesgándose en la aventura de la fe. Lograron cosas que inexplicables para las solas fuerzas humanas.

Pidamos al Señor que aumente nuestra fe en Él, presente en nuestra vida y en la de la Iglesia, y así, con su fuerza y su ayuda, poder hacer mucho bien a nuestro alrededor.

Pidámosle también saber ser «fuertes y valientes de corazón», en los momentos difíciles y esperar confiadamente siempre en Él y en su promesa.

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