Empezamos la segunda semana de Cuaresma. Daniel,en una hermosa oración, reconoce la culpa del pueblo de Dios, que ha hecho oídos sordos a la voz de los profetas. Reconoce emocionado la fidelidad y bondad de Dios. Del reconocimiento de sabernos pescadores y pedir perdón, pasamos a la invitación de Jesús, que siempre va más allá, de saber perdonar nosotros a los demás. El modelo que nos propone es el mismo Dios y el programa, concreto y progresivo: «sed compasivos... no juzguéis... no condenéis... perdonad... dad». Reconocer nuestra fragilidad es el punto de partida indispensable para la conversión. La palabra nos invita a mirar nuestra historia,ver la bondad de Dios en ella y a volvernos a Él, seguros de que Dios, como un padre misericordioso, nos acogerá. El siguiente paso, el que nos propone Jesús: ser compasivos y perdonar a los demás como Dios es compasivo y nos perdona a nosotros. Hoy será...
Teresa es uno de los “pequeños” del Evangelio que se dejan llevar por Dios en la profundidad de su Misterio. Con la humildad y la caridad, la fe y la esperanza, Teresa entra continuamente en el corazón de las Sagradas Escrituras que contiene el Misterio de Cristo. Inseparable del Evangelio, la Eucaristía es para Teresa el Sacramento del Amor Divino que desciende hasta el extremo para levantarnos hasta Él. En su última Carta, la Santa escribe estas sencillas palabras sobre la imagen que representa Jesús Niño en la Hostia consagrada: “¡No puedo temer a un Dios que por mí se ha hecho tan pequeño! (…) ¡Yo lo amo! ¡De hecho, Él no es más que Amor y Misericordia!”(LT 266). En el Evangelio, Teresa descubre sobre todo la Misericordia de Jesús, hasta el punto de afirmar: “¡Él me ha dado su Misericordia infinita, a través de esta contemplo y adoro las demás perfecci...
Como en tiempo de José, sigue existiendo la envidia, la incomprensión y el odio. Por desgracia, seguimos arrebatando a muchos de nuestros hermanos su esperanza, su alegría...su dignidad. Como en tiempo de José, siguen existiendo personas que sueñan con un futuro mejor, y luchan por crear nuevas posibilidades para ello. Pero, como en tiempo de José, esos soñadores estorban por la belleza de la novedad que generan a su alrededor. Como en tiempo de José sigue habiendo pozos vacíos donde pretendemos encerrar a quienes ya no les queda más que la propia vida. Como en tiempo de José pocas monedas bastan para crear expectativas de una vida mejor en el primer mundo jugándose la vida en una patera o para manipular a un indefenso o para prostituir a una niña… Como en tiempo de José, aun quedan personas que interceden por los otros... Como en tiempo de José sigue habiendo padres que aman a sus hijos, e hijos que aman a sus padres. Y nosot...
Comentarios
Publicar un comentario