La primera lectura comienza hoy con un serio consejo: «No confíes en tus riquezas... no confíes en tus fuerzas, porque el Señor te exigirá cuentas». Algunos pueden sentirse seguros fiándose de sus riquezas y otros se sentirse poderosos escudándose falsamente en la bondad y la paciencia de Dios: «He pecado y nada malo me ha sucedido, porque él es un Dios paciente». Podemos tener la tentación de la excesiva confianza que nos lleva a la indolencia. Fiados en la misericordia de Dios, podemos dejar para mañana nuestra decisión firme de seguir sus caminos. Podríamos caer en la trampa de poner nuestras seguridades en otros valores que nos hacen «poderosos» y autosuficientes. Hoy se nos recuerda que no nos fiemos de nuestras fuerzas. Escuchemos como dirigida a nosotros las palabras del sabio: «No tardes en volverte a él y no des largas de un día para otro». Sería muy triste ir dejan...
El Evangelio de hoy nos lleva a pensar en el inicio de nuestra vocación cristiana. Quizás muchos de nosotros no encontremos ningún hecho extraordinario, ninguna"pesca milagrosa", pero sí, un asombro por Cristo, y la certeza de que vale la pena dejarlo todo y seguirle. Seguro que también hemos experimentado noches en que "no hemos pescado nada" y días en que hemos sentido la presencia de Jesús que ha hecho que nuestro trabajo tenga fruto. Así vamos madurando en nuestra vida de fe, remando mar adentro con Jesús, confiando más en Él que en nuestras propias fuerzas, trabajando en su nombre y no en el nuestro.
Comenzamos hoy el mes de mayo, el mes de MARÍA. Y ¡qué mejor modo de hacerlo que poniendo la mirada en la sonrisa de María! Decía Benedicto XVI que " buscar la sonrisa de la Virgen María no es un infantilismo piadoso, es la aspiración, dice el salmo 44, de los que son “los más ricos del pueblo” (44,13). “Los más ricos” se entiende en el orden de la fe, los que tienen mayor madurez espiritual y saben reconocer precisamente su debilidad y su pobreza ante Dios. En una manifestación tan simple de ternura como la sonrisa, nos damos cuenta de que nuestra única riqueza es el amor que Dios nos regala y que pasa por el corazón de la que ha llegado a ser nuestra Madre". Continúa explicando qué significa buscar la sonrisa de María, "es ante todo acoger la gratuidad del amor; es también saber provocar esa sonrisa con nuestros esfuerzos por vivir según la Palabra de su Hijo amado, del mismo modo que un niño trata de hacer brotar la sonrisa de su madre haciendo lo que le gust...
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