En Ti, mi paz
En Éfeso, Pablo encuentra unos doce hombres, creyentes, pero que sólo han recibido el bautismo de Juan Bautista y no conocen al Espíritu Santo. .
Pablo les instruye sobre la relación entre el bautismo de Juan y la fe en Jesús. Ellos.aceptan la fe, son bautizados de nuevo, en el nombre de Jesús, y reciben el Espíritu con la imposición de manos de Pablo.
Sigamos aprendiendo de la pedagogía de Pablo. Él no rechaza sin más la situación en que se encuentra cada uno, parte de los valores ya asimilados, y que suponen una buena base para el camino hacia Cristo, dejando actuar al Espíritu Santo.
En el evangelio, Jesús, parece poner en duda la fe de los Apóstoles: «¿ahora creéis?». Sabe que dentro de poco le van a abandonar todo.
Jesús los anima antes de que pase. Les ayuda a hacer fuerte su fe, que va a sufrir la.mayor de las pruebas, la separación del Maestro. Pero la victoria es segura: «en el mundo tendréis luchas, pero tened valor: yo he vencido al mundo».
Y yo, ¿qué puedo decir de mi fe hoy? ¿Flaquea en las dificultades, en los momentos de humillación y de cruz?
Recordemos las palabras de ánimo de Jesús. Unidos a él superaremos toda.dificultad, por dura que sea. La última palabra no es la cruz, el.dolor o la muerte, sino la vida. Y en Él está nuestra calma: «para que encontréis la paz en mí».
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