Entregados

Pablo, en su discurso en la sinagoga de Antioquía de Pisidia, hace un recorrido desde la salida de Egipto y la conquista de la tierra prometida, hasta Jesús de Nazaret, a quién presenta como la respuesta de Dios a las promesas de toda la historia de Israel.
Pablo anuncia a Jesús como la respuesta plena de Dios a la búsqueda humana de sentido.
En el evangelio escuchamos la consecuencia que Jesús quiere que saquen sus discípulos del gesto del lavatorio que acaba de realizar .
El discípulo tiene que imitar lo que ha aprendido de su maestro.
Podríamos quedarnos en la admiración del gesto del lavatorio de los pies hecho por Jesús. O en una meditación sobre cómo ha de entenderse la autoridad. Pero se nos pide imitar, en nuestra vida, su actitud de servidor de los demás.
En la Eucaristía, Jesús nos hace participar de su entrega de la cruz por la vida de los demás. Pero también nos encargó que le imitáramos en el lavatorio de los pies.
Pidamos al Señor saber sintonizar, como Pablo, con las esperanzas y los deseos de quiénes viven a nuestro lado para poder presentar a Jesús como el que da pleno sentido a nuestra vida, en quien vale la pena creer y a quien vale la pena seguir.
Que María nos ayude a vivir como personas «entregadas por», al servicio de los demás, viviendo como nos pidió Ella "Haced lo que Él os diga"

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