Una alegría fecunda
Las persecuciones exteriores nos hacen sufrir, pero también existe esa "persecución interior", esos miedos, cansancios que se y nos van colando cada día. Es e impulso interior que quiere llevarte a dejar todo,a ir perdiendo pocos poco la esperanza. Las palabras que el Señor dirige a Pablo: «No temas...que yo estoy contigo» también van dirigidas a nosotros cuando vivimos momentos de dolor, de sufrimiento.
Nuestra tristeza de hoy está llamada a convertirse en alegría, una alegría profunda, fecunda, como la de la Pascua de Jesús, que alumbra un mundo nuevo y lo salva.
A veces buscamos alegría a corto plazo, momentánea, algo que nos evada de los momentos difíciles, y eso nos deja aún más tristeza. La alegría que nos propone Jesús conlleva la fidelidad, y muchas veces el dolor, pero siempre la esperanza de que Él está con nosotros alegrando nuestro corazón, y esa alegría nadie nos la podrá quitar nunca.
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