Un reflejo de Ti

Pablo se defiende frente a los ministros de la Antigua Alianza. Su argumento no es otro que el mismo Cristo porque sólo Él permite interpretar totalmente el Antiguo Testamento.
Pablo afirma rotundamente que es «libre».
También yo quiero ser libre, con esa libertad interior que viene de Ti, Señor. A veces se sienten los límites y las cadenas con tanto dolor. Libérame, Señor.
Libérame. Siento dolorosamente todas mis cadenas, todos mis límites.
El rostro de Moisés en la Antigua Ley se iluminaba en tu presencia y era un privilegio único. Hoy, algo de Dios se «refleja» en mi rostro. Soy un «reflejo» de la Gloria de Dios, participo de ella.
Por eso no desfallezco, por eso voy creciendo en confianza, cuánto menos cuento con mis fuerzas, cuánto más le pongo a El en primer lugar, concédeme siempre esa gracia.

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