Arraigados en ti
¡Cuánto necesitamos que se nos anime a crecer en la fe y a vivirla coherentemente!
Los cristianos, por el bautismo, fuimos injertados a Cristo en su muerte y en su resurrección, estábamos muertos y ahora vivimos, éramos pecadores y ahora estamos perdonados.
Pablo lo compara con el gesto de romper una factura que teníamos en contra: "borró el protocolo que nos condenaba y era contrario a nosotros: lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz".
Seguramente a nosotros también nos rodean ideologías que nos ofrecen la felicidad y la salvación, pero en el fondo no tienen consistencia. Los "elementos de este mundo", no nos salvarán: "Dios os dio vida en Cristo". Sólo arraigados en él, viviremos. Lo demás sólo sirve si nos ayuda a penetrar en la sabiduría de Dios, que es Cristo. No nos dejemos engañar.
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