Reconstruir
En nuestra vida y en la de cada comunidad son necesarios ánimos para una reconstrucción ilusionada cuando nuestra vida de fe se ha empobrecido.
En ese momento deseamos que Dios nos dé la fuerza para rehacernos. Nada se reconstruye sin esfuerzo y sacrificio, como les costó a aquellos de los que volvieron del destierro.
Ojalá también hoy se eleven voces como las de Ageo y Zacarías, que nos inviten a recapacitar y a no dejar perder los valores que nos constituyen.
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