Pataletas
La actitud de Jonás puede parecernos bastante ridícula. Tengamos presente que el autor quiere presentarnos la cerrazón de los judíos en contraste con los paganos que sí se convierten a Dios; un pueblo que no supo realizar su papel de "mediador de bendición para todos los pueblos".
Pero en algo de la actitud de Jonás, con sus pataletas infantiles, nos podemos sentir identificados. ¿No nos sabe mal algunas veces que Dios no «castigue» a quienes juzgamos corruptos y malvados? ¿Nos cuesta que Dios perdone?
Apliquémonos con humildad la historia del ricino, en que Dios aparece preocupado de que no se le pierda un pueblo tan numeroso. Creamos en el amor de Dios, "bueno y clemente, rico en misericordia con los que le invocan". Y tengamos un corazón más abierto y tolerante para con este mundo.
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