Pequeñas esperas
Nuestra vida se teje de pequeñas esperas. En ellas vamos creciendo, madurando, aprendiendo a amar. Es importante nuestra actitud, cómo nos situamos ante los acontecimientos que requieren de nosotros una paciente espera.
En el evangelio , Jesús nos muestra dos maneras de situarnos. Una, indiferente hacia lo que les ocurre a los otros. Sólo miro mi pequeño mundo. La otra, atenta, cercana a las vidas de los demás.
Sólo vivimos una vez. Jesús nos invita a vivir despiertos, agradecidos y generosos por tanto bien recibido. Pidamos a María que nos enseñe a poner en juego todo lo que somos, a no retenerlo ni malgastarlo, ni dañar con ello.
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