Vale la pena

Es de admirar lo orgulloso que se siente Pablo por la misión recibida: predicar la buena noticia de Jesús a todos los pueblos. Un orgullo que le lleva a reconocer que todo eso es "lo que Cristo hace por mi medio para que los gentiles respondan a la fe". Sabe que aunque ha puesto todas sus energías todo es obra de Cristo y de su Espíritu.

Él es "ministro de Cristo para los gentiles", y su "acción sagrada consiste en anunciar el evangelio", "para que la ofrenda de los paganos"sea agradable a Dios". Es la liturgia de la vida. Su apostolado se une a la ofrenda vital de la fe de los creyentes, en una única liturgia ofrecida a Dios.

A veces me pregunto si nuestro amor por Cristo es tan grande como para superar las dificultades  que en tantos momentos nos hacen desistir de nuestra evangelización. Quizás lo importante es si estamos convencidos de que vale la pena esta buena noticia y no tanto la ,a veces, alocada búsqueda del lenguaje y la pedagogía oportunos. Aunque todo eso sea también necesario.

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