Pequeño y grande
Juan, pequeño y grande a la vez, porque reconoce en Jesús el cumplimiento de la promesa. En Jesús, Dios reina. Y su reino es un reino de humildad, pobreza y de radicalidad en el amor.
Es el reino de los pequeños, de los que se donan, de los que generan a su paso amor gratuito. Y que por ello sufren violencia. El reino de los que perdonan, abrazan y siguen poniendo la otra mejilla.
María, mujer de Adviento, enséñanos a amar desbordándonos con el que más sufre.
Madre, en tus manos un día más, presentamos a nuestros hermanos que sufren persecución a causa de su fe en tu Hijo.
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